14 de diciembre de 2006

PERSONAE, poesía y música electroacústica de México

El portal Arte Sonoro acoge los diez tracks del segundo CD producido por MotínPoeta, Instrumenta Oaxaca y Revista DF, PERSONAE. El experimento-trabajo en colaboración más contemporáneo de la escena de la poesía actual en México:

http://www.artesonoro.net/GALERIA/PERSONAE/Personae.html

4 de diciembre de 2006

Semiflexión

Aceite: Destila, zanca, arrebola. Cruje el tiempo, lo mueve así, en cínicas combustiones.

Aceite: hombre al agua, callejón de espacios donde el rojo incendia las mejillas, -“acuéstese conmigo”, dijo el hombre. Tomad y bebed de este petróleo.

En el mundo (política de trajinar metálico) un aceite mueve sus filos silenciosos: toda lubricación es un tiro al centro de la frente.

20 de noviembre de 2006

Sobre "Latinale 2006"

Sobria, no sólo de alcohol sino de euforia, me atrevo a escribir algunos apuntes sobre Latinale, el festival móvil de poesía latinoamericana que armaron Rike Bolte y Timo Berger. Como todo encuentro de poesía siempre es festivo ver a algunos amigos como los propios Timo y Rike. Encontré gozosísimo ver al Julián y a Mónica (a quienes se les ve en inusitadas visitas relámpago al DF), a Carrasco, a Roxana, a Douglas, a quienes había visto en otros encuentros y/o países. Revolución total conocer al Casas y a Raimondi, tipazos de alto calibre. Extrañé conversar más con Nora, con Gladys y Aurora. Brincamos todos con la música de Dani (de quien escuchamos hace un par de días su disco y puso a brincar y saltar a la Nepote, a Ehitel y a la Elena) en cada presentación y sobre todo en aquel barco-discoteca en la que casi me desmayo… Berlín y Munich (sobre todo Berlín) valen la pena como para hacer otro viaje. Los chocolatitos que Mónica y Julián descubrieron (con dosis de parmesano, balsámico, curry y otras exóticas mezclas) todavía hacen las delicias de los comensales que vienen a mi casa. Berlín es extraordinaria ciudad. Así como lo fueron las madrugadas donde el Casas contaba sus historias (que, dicen las lenguas ultraterrenas, son sus propios cuentos pero más aderezados) y tenía comiendo de la mano a todos los que le escuchábamos. Pero sobre todo el “gato arengador” se llevó las palmas. Y su seudo “golpe karateca” que mata a las dos semanas. Las lecturas (dicen que la de Bonn fue lo más) fueron muy buenas, el teatro de Munich, el Mufathalle, era perfecto: poca luz, escenario chido y hartas chelas. En el Instituto Cervantes se llevaron las palmas Carrasco, Casas, Herbert y la traducción (plus, plus) de los poemas de Diegues. Aunque en realidad creo que todos leímos bien. Unos más performáticos que otros, con distintos, muy distintos registros que ejemplifican “algo” de lo que está pasando en la poesía latinoamericana. El texto de Tom Schulz, poeta alemán rebueno, casi saca las lagrimitas de varios poetas de lo bueno que era. Timo y Rike verdaderos amos de mover el abanico dieron en el centro: todo corrió sensacionalmente, la presentación con los poemas traducidos, sus introducciones a cada poeta, la organización y el “látigo negro” para mover a la masa de poetas medio despistados, crudos y desmadrosos. La gente del Cervantes también se lleva aplausos. Creo que la plática en librería La Rayuela fue muy buena, la idea de la distribución a través del “camelleo” es lo que está sucediendo hoy día. ¿Qué es? Muy fácil, la Medrano le pide a Casas y a Raimondi que se lleve TODOS los títulos que ella distribuye en Argentina, la Roxana lleva revistas y libros del Perú, yo llevo libros de El billar de Lucrecia y de otras editoriales mexicanas como Bonobos o el libro de Tarrab. O sea que la cuestión es que la poesía latinoamericana circule por AL, por el mundo entero si es posible, gracias a la generosidad de un par de manos que cargarán libritos por aeropuertos, centrales camioneras, guaguas líricas (Aurora Arias dixit) hasta ponerlos frente a sus posibles lectores. Esto, junto a festivales como Latinale, Salida al mar, Poquita Fe o Estoy afuera, hacen posible que los autores nos conozcamos, que la poesía se ponga en juego. Y vaya un hip, hip hurra a Timo y a Rike por hacer el “catálogo” (que para mí es más un libro-antología) en donde queda, a manera de memoria, los poemas traducidos y las semblanzas y fotitos de los poetas que fuimos a esta primera emisión de Latinale (que esperamos tenga más emisiones). En Latinale no hubo nada de puñetes a la cara (discusiones eternas sobre la melcocha de la poesía, golpes bajos sobre que poesía es mejor si la de tal o cual país, etcétera) sino pura camaradería (más allá de que te gusté o no la poesía de xxx). ¿Será la edad? Porque todos andábamos rondando los treinta y pico de años. Y si no pongo fotitos acá es porque mi cámara es una mierda que agotó su memoria en tres tomas. Pero ya prometió Julián (con la generosa mano de Mónica) que mandará archivo con las fotos. Espero que así sea…. Latinale. Camioncito volador y poético por la Alemania.

13 de noviembre de 2006

12 horas con 5 minutos de pistear o vuelo 6403 Madrid-DF con sobresaltos anímicos, recuerdos de ciudades y un extraordinaro libro en las manos

"En el pasado se consideraba que si los estados disponían de tantos blasones y monumentos conmemorativos era con el fin de que nada se olvidara. Pero más adelante se había descubierto que un gran Estado tenía tanta necesidad, si no más, del olvido que del recuerdo. Enteros acontecimientos históricos, hombres de Estado, nombres y fechas iban palideciendo de año en año, encanecían por efecto del polvo, se iban enlodando hasta acabar disipándose como si nunca hubieran existido. Entretanto, las gentes se percataban de que olvidar era más difícil y complicado que recordar."
El nicho de la verguenza (fragmento), de Ismaíl Kadaré

23 de octubre de 2006

PERSONAE, Poesía y Música Contemporáneas

MotínPoeta, Instrumenta y Revista DF invitan

PERSONÆ es un proyecto que reune el trabajo en colaboración de compositores y poetas contemporáneos mexicanos. PERSONÆ es una oportunidad para la experimentación y la convivencia interdisciplinaria. PERSONÆ toma el pulso y la temperatura a distintas emociones de la vida de una persona cualquiera.

Presentación del Cd
Jueves 26 de octubre de 2006
19:30 hrs
Museo Experimental EL ECO
Sullivan 43, col. San Rafael
Metrobus: Estación Reforma

MotínPoeta es un colectivo de proyectos interdisciplinarios cuyo punto de partida es la poesía. Frente al individualismo y la especialización, proponemos la contaminación y el contagio entre disciplinas artísticas como estrategia creativa.

6 de octubre de 2006

Poesía en Voz Alta 06


Poesía en Voz Alta. Poesía escénica. Poesía con ritmo.
5 al 21 de octubre

Casa del Lago
Bosque de Chapultepec, 1a Sección
Acceso por la puerta de Reforma que entra al Zoológico

Checa la programación en:

www.casadellago.unam.mx

26 de septiembre de 2006

Él

La tensión heredada no es por la guerra que hace que desaparezca poco a poco el mundo, es la tensión con el hombre de al lado. Es el vecino, el prójimo, quien acude a la cita con el estallido y la furia. Lo imperdonable es que vivamos en conjunto y no podamos hacer nada para remediarlo.

26 de agosto de 2006

LatinLog, antología de poesía latinoamericana

Timo Berger y Rike Bolte, verdaderos exploradores de la poesía latinoamericana, han creado una página donde, dicen los versados en estos asuntos, se encuentra la poesía "cargada y de garra" de las recientes promociones de poetas de AL. Autores de Brasil, Chile, Costa Rica, Argentina, Perú, México, entre otros, se encuentran aquí con poemas traducidos al alemán y en su versión original en español.

http://www.satt.org/latin-log/

17 de agosto de 2006

Pura nostalgia

Apenas leí el blog de Pedro Montealegre donde aparece una foto de él y de Javier Bello en su paso por Valencia. A Bello lo he querido conocer desde hace tres años. En mi última visita a Chile estuve a punto de lograrlo pero una cruda infame me mal parió el día y tuve que pedirle disculpas por no verlo. Luego me encontré con un correo de la Montserrat Álvarez (a la cual tampoco conozco en persona pero llevamos una interesante epistolar), y me pregunté cuándo nos veremos en vivo. Recibí también un correo de un amigo del Perú donde me dice que estuvo con la Faesler cenando ayer en el Cuzco. Y después de todo me he quedado con una terrible sensación de nostalgia. Es que uno extraña a veces a personas que jamás ha visto (como a ciudades que jamás se ha ido pero que se han ido fabulando en la cabeza a través de las lecturas, de las postales orales de quien te cuenta de sus viajes) y más a aquellas con las cuales se han vivido situaciones profundas.

Y la nostalgia se ensancha, se apodera de uno cuando los recuerdos se agolpan y no ceden a la cotidianeidad, a este día a día con sus responsabilidades y quehaceres ordinarios. Recuerdo aquella frase de María Zambrano que decía, más menos, “patria no es la tierra donde se ha nacido sino donde se va dejando la mirada” y donde se van dejando los quereres, añadiría yo. Y así he dejado pedacería de alma en encuentros con amigos y amigas que extraño ver, que siento nostalgia de ellos.

Escribo esto para decirles a la de la Torre, al Gaspar, a la Pavón, al Germán, a la Montse, a la Faesler, al gran Cucu, al Héctor Hdez, al Llach, al Guillén, al Mills, al Herbert, al Timo, al Higa Taira, a la Roxana, al Bello, al Portillo, al Tarrab, al Solíz, al Cristián Gómez, al Julio Carrasco, al P. Ñol, que ya es tiempo de que nos volvamos a ver o que nos veamos por primera vez.

12 de agosto de 2006

El libro y su futuro*

Los libros nos transforman, y nos permiten trascender tiempo, espacio y circunstancias. La lectura de un libro abre siempre un espacio navegable, un lugar de encuentro y desencuentro, un territorio del que no saldremos siendo los mismos. En la antigüedad lo que había era “libros orales”, transmisión de la memoria a través de la palabra hablada, palabra contagiada por cada voz que la decía. Luego vendría la búsqueda por dejar el rastro, el exacto matiz de lo dicho. Los caldeos escribieron sobre barro, quizá con la idea de que este material guardaría perennemente su historia. Y ya desde ahí una cierta forma del libro se ejercía: cada tablilla de barro era unida en forma parecida a como hoy se siguen haciendo los libros rústicos. Luego vino la escritura en piedra, en pieles, en papiro (los egipcios dejarían así vida y memoria), en tablillas de marfil, en hojas de madera encerada, en pergamino o en vitela.

Desde el año 868, cuando Wang Chieh imprimió el primer libro hecho en planchas de madera, pasando por los libros hechos a mano por los santos varones de los copistas que vivían, bebían, comían, dormían y transcribían en los scriptoriums, siguiendo el gran nacimiento del libro impreso con tipos sueltos de metal de Gutenberg en 1456 (la Biblia sería el primer libro salido de ésta imprenta) y su posibilidad de masificación, hasta el día de hoy que la tecnología ha logrado no sólo aumentar las producciones sino crear audio libros, libros visuales o poner a la mano de cualquiera una inmensa cantidad de títulos, a través de Internet y los e books, el libro sigue firme, presente. ¿Pero cuál será su verdadero futuro?

El libro visual, el libro performance, el libro de artista, el video libro, las múltiples formas de desdoblar los contenidos, las historias, el libro multidisciplinario. Se cambia el continente pero el contenido sigue ejerciéndose desde el lenguaje. ¿Es sólo necesario tener las palabras frente a nosotros en el ordenador? ¿Y la objetualidad del libro, dónde queda, nos es necesaria? ¿Cómo serán los hábitos de lectura del lector futuro? En el libro performance, éste se presenta como una entidad orgánica que va haciéndose en un espacio, lugar y circunstancia determinados, es un libro testimonio, ¿ahora la historia se escribirá desde el acto preformativo de la experiencia laboratorio del escritor-testigo?

Los libros nos transforman y el tiempo ha transformado la visión que tenemos del libro. El lenguaje jamás desaparecerá, lo que cambiará son las formas en las que el conocimiento llega a nuestras manos. El libro tenderá a ser un objeto cuya seducción se amplíe a todos los sentidos: Un libro multidisciplinario y polifónico.

* Para reflexionar sobre el libro y su futuro y el rol que jugarán las bibliotecas hablaremos Samuel Martínez, quien esto escribe e invitados (entre otros Martha Hellion) el próximo lunes 14 de agosto a las 17:00 hrs en el nuevo programa de la barra de Radio Ibero (90.9 de FM) ZAP!

2 de agosto de 2006

Vanitas*

No es mi alma la que peca en la construcción de este jardín. No puedo evitar la devoción a la belleza, por fatua e irregular que ésta sea. Sueño parterres floridos en esta esquina de vida. No veré nunca los límites del Gihón, el Hiddequel, el Éufrates o el Pisón. Pero he comido de una fruta que me hace padecer deseo de Edén. Quiero un huerto y una viña, un vergel sin rejas con perales dorados y fastuosas vides. Y una palabra en cada columna que sostenga al Templo que convoca al verano eterno. Deseo cerca de mis huesos ondas de olores que salpiquen la memoria. Tanto derroche de naturaleza, se me dirá, es pura vanidad ¿pero no es acaso la opulencia el único halito decente que permite un descanso ante el paso hacia la muerte? Vanidad de belleza, esa es mi falta.
*
Exponerse, desnudar la euforia y las tinieblas, creencia de que el milagro es descubrir, de pronto, en lo insólito de lo cotidiano, que el amor propio al descubierto es la vanidad perfecta.
*
Todas las causas de la vanidad se reducen a la deformidad del alma humana pero sin esas deformidades no habría cabida para el lenguaje, ni para la belleza.
*
Dicen que la soledad cura la profunda vanidad del hombre, yo conjuro que ésta, como la humildad falsa, son la vanidad en su cara más temible.

*Fragmentos del libro objeto Vanitas, especialmente realizado para los miembros de Docena.

19 de julio de 2006

Francis Alÿs o el arte del paseante

Conocido globalmente como uno de los artistas contemporáneos más importantes, Francis Alÿs es uno de esos personajes de los que se habla en el mundillo de las artes pero que pocos conocen personalmente. Es reservado pero afable, casi etéreo (su complexión física es un elogio a lo magro) pero firme, sustancioso. Su obra, creada en diversos soportes como el video, la instalación o la pintura, ha estado profundamente vinculada a su ya larga residencia en la Ciudad de México y, para ser exactos, a su relación cotidiana de habitante del Centro de esta ciudad.

Alÿs, paseante empedernido, a la mejor manera de Rosseau, ha hecho de estos “paseos” un arte: el Centro se convierte en el espejo de una sociedad siempre en tránsito, decadente pero airosa. Una imagen de uno de esos perros vagabundos, echado en la calle junto a su compadre (imagen tan cotidiana en los países de Latinoamérica), aquel hombre que duerme en busca de reparo de la borrachera de la noche anterior, imagen común, diaria pero que a través de la mirada de Alÿs se abre para especular un significado (o varios) hacia el interior de la condición humana.
Entrevistamos a Alÿs con motivo de la reciente publicación de su libro El Centro Histórico de la Ciudad de México (Turner, España, 2006) con textos de Carlos Monsiváis, en donde habla de su estrecha vinculación con la primera zona de esa caótica, caudalosa y eufórica dimensión que es la Ciudad de México.

¿Qué representa para ti ser un paseante?
Ha sido un espacio de cuestionamiento. Es un campo de operaciones inmediatas, muy accesible y que me ha permitido a la vez una conciencia de lo que hay alrededor de mi y desde el cual he desarrollado una serie de pensamientos más personales. Lo uso como medio, como campo de trabajo. El “pasear” es una actividad donde se han desarrollado la mayoría de mis trabajos. Funciono más en los espacios “entre”, es decir, en aquellos que van de un lado a otro: de la calle al video, de la escuela de mi hijo a mi estudio. Caminar es mi último espacio privado. No hay un método es una actitud. Estás absorbido por un proceso de pensamiento y de interferencia, voy pensando mis proyectos al caminar. El espacio del paseo no te limita: estás abierto a todas las experiencias.

En tu trabajo hay siempre una suerte de documentación o bosquejo del proceso creativo antes de llegar a la obra misma, ¿qué significa dicho proceso para ti?
Reubicar el espacio donde está la vida real del proyecto. Una obra es la concretización de ese proceso. La imagen final es la consecuencia final de elementos anteriores. Son diferentes momentos. La elaboración es la etapa en la que dialogan la realidad y la anécdota.

¿Cómo vas creando entonces tus piezas?
Cuando hay más colaboradores en los proyectos la idea original puede ir cambiando. Me interesa todo aquello que generó el texto, la imagen, el video, en la forma final. Creo que al llegar al proyecto final estas limitando la lectura de la pieza, por eso me interesa siempre lo anterior, esto te sigue mandando potencialmente a otros escenarios. Por ejemplo, en la pintura, cuando llego frente al bastidor la imagen ya está hecha. No soy un pintor que invente o imagine, la imagen está ya resuelta. La resolución estética es necesaria pero no es lo último como poder de comunicación más eficaz. A mí me interesa transmitir la imagen lo más fielmente posible.

Podría pensarse que un artista considerado conceptual como tú no tendría mayor interés en la pintura, sin embargo en tu caso esto es más que falso. ¿Cómo es tu relación con la pintura?
No tengo formación como artista, cualquier medio es bueno para mí. Yo soy arquitecto. La pintura ha sido la manera de generar un contacto con la gente que le gusta la pintura, porque es uno de los códigos artísticos aceptados en la comunidad. No quiero que mi obra sólo se quede en la élite del arte contemporáneo. Siempre hay que mantener las posibilidades abiertas. Pintar es un poco frenar la carrera. Tiene un espacio hasta terapéutico, tienes que tener un espacio mental. La pintura puede ser la esencia de un proyecto, equivalente a la intención subyacente a la acción, y también me funciona para reubicar el proyecto a un nivel personal. La pintura de igual manera me ha permitido financiar todo tipo de proyectos y no depender de un patrocinador exclusivo.

¿Qué significa para ti el Centro Histórico de la Ciudad de México?
La ciudad ha ido cambiando y yo he ido cambiando. Crees que ya cubriste el terreno pero el terreno ha cambiado. Si me voy de la ciudad, volveré. Tengo adicción por la Ciudad de México. El campo de investigación que me abrió provocó nuevas piezas. Como un outsider reconocí un territorio, como un perro que va haciendo una sucesión de marcas personales. Proviene de una cierta incompetencia, no entendía los códigos y quería comprenderlos. Mi visión sobre el Centro de la ciudad es una mirada poética, personal, emocional. Es un retrato de esta vida y de la vida que yo he pasado en sus calles.

11 de julio de 2006

Sobre Apuntes para sobrevivir al aire en la revista Letras Libres

En la edición de julio de LL ha sido publicada una reseña sobre Apuntes... escrita por José Manuel Prieto, escritor cubano radicado en Nueva York. Para quien este interesado se puede leer en:

http://www.letraslibres.com/index.php?art=11375

Más "apuntes" están en curso por lo que en 2007 podría aparecer una segunda versión corregida y aumentada de dichos poemas en prosa, mini ensayos, textos híbridos, aforismos (o como quiera bautizarlos la banda).

En ciudad de México el librito se puede conseguir en las librerías El Péndulo (Polanco, Condesa, Santa Fe, Zona Rosa, Perisur) y en el Salón de Thé Caravanseraï (Álvaro Obregón y Orizaba, Roma), en Lima en la librería El Virrey y en Bs As en el local de Belleza y Felicidad y a través de la distribuidora "Y si me hiere un rayo", al correo comercialrayo@fibertel.com.ar

26 de junio de 2006

Y sigue la mata dando, la Agencia de Poemas para Toda Ocasión va con bríos

http://www.nuevoexcelsior.com.mx, buscar nota en sección comunidad de hoy lunes 26 de junio sobre poemas a domicilio...escrito por Mariana H.
Una vez más, la agencia solicita poetas experimentados y potentes ante la demanda de poemas. Escríbenos a poemas_baras@yahoo.com.mx

22 de junio de 2006

Celebración palmípeda*



A mi estómago poco le importa la inmortalidad.
Heinrich Heine

El deleite de hervir en cuerpo propio
y desnudar la lengua
A los favores del fogón y sus alientos
Para asistir a la impronta del milagro
Y ser testigo de la divinidad recóndita
Guardada en el ceño de la comisura.

Afinca la gloria en el paladar y el olfato:
Los misterios gnósticos, órficos,
Distan de ser razón y cumplimiento
Tiento acaso de la verdad última por acercarse al paraíso.

Frente a mí los delantales han volado
Lloro de tristeza cual galgo amputado de su orgullo
Por hincarle el diente sin letargo ni andadura
A este pedazo de cielo que se vierte entre mi plato.
Oh corazón fallido el amor no es placer alguno
Sino alcancía vacua y deshuesadero de nostalgias.

Yo me levanto y brindo por el hallazgo
de este Pato a la Frambuesa]
Que Ovidio hubiera muerto y remuerto
de haber probado en ocasión alguna.]


* Poema publicado en Letras Libres y que parece ha abierto el apetito de varios. P.D. El pato del que hablo sí existe, nomás que en la suculenta mesa de un restaurante parisino...

13 de junio de 2006

El hombre pulverizado (notas sobre habitar en ciudad de México)

I
La ciudad es suma, absorción mundana de voces y creencias, diálogo y, paradójicamente, es la posibilidad del desmenuzamiento, de la herida y del no-ser, del silencio. Uno puede estar dentro de una ciudad sin implicarse en ella. Las ciudades se abren o no a quienes las visitan o las viven. Las ciudades envuelven o despojan, permiten cohabitar o arrinconan. La ciudad de México es una ciudad embudo, casi nadie puede salirse permanentemente de ella. Una vez que se es afecto a su caos, a su monstruosidad, a su violencia, uno se deja mecer por su sosegada convulsión cotidiana.
Luego viene el desencanto, la pulverización. Cuando el centro se mueve de lugar desaparece de los ojos del espectador, los otros se salen de cuadro y lo que era tangible se vuelve soluble. Las grandes urbes han hecho desaparecer las colectividades para dar paso a una esfera de individualidades. Hoy se indaga más sobre el contexto desde los espacios finitos (la casa, la celda) que desde la muchedumbre (la plaza, los espacios públicos). El artista ha retornado a la orfandad, ha vuelto al comienzo. Dado que ya no existe un canon único su poder yace en su capacidad de individualizarse y al mismo tiempo de crear nuevos mapas para caminos que deberán ser construidos desde una óptica revitalizada. La ciudad, mientras tanto, está eclipsada.
Si la ciudad condena al desencanto, el autor -ya sin centro, con una escritura que surge del polvo- es un solitario que se mueve entre grietas, que encuentra vida y movimiento en lo inhabitable -los escombros- para desde ahí encontrar memoria de lo sido y capacidad de mirada para lo que es. Como toda verdad, es decir, antinómica, es desde la posibilidad de lo destruido y de la negación desde donde el creador genera reconciliación y crea un nuevo pensamiento, un nuevo orden que tiene como basa su propia angustia y desesperación. Ante la inminencia del mal y la violencia, la ciudad propicia al individuo a sumergirse en una conciencia trágica. En este sentido, la ciudad de México es como la pintura de Francisco de Goya y Lucientes, Saturno, donde el dios devora a uno de sus hijos. Pero hay que recordar que esos hijos no mueren, son tragados y en las entrañas gestan el principio del orden que surgirá.

II
Escribir desde la ciudad, en la ciudad, habitándola, escondiéndose en ella o explorándola. Escribir poemas que no hablan de ella pero que, sin embargo, están cargados de su complejidad. Derramarse en sus calles pero evitando llegar a sus lindes. Estar en quietud ante su realidad envertigada (bien decía Kierkegaard “Reaccionar en la angustia o ante ella es el infierno”). Habitar sus fabulaciones, su cerco, su acantilado y su fosa común. Estar encadenado a su jardín, a sus leones, a su voracidad. Agradeciendo siempre sus cortes, su humana intimidad con los despojados (que somos todos), su estilete oficiando sobre la cabeza.

III
La ciudad de México está construida por una multiplicidad de atmósferas (que se traducen en música, gestos e imágenes) en ocasiones contrapuestas, en otras más casi surrealistas. Tal dimensión polifónica puede derivar en una postura de toma de distancia. Es tan insaciable, grande e inacabable que, ante su maremagnum –y sobre todo ante la falta de encontrar el centro en sus intrincadas raíces-, el autor se sumerge en sí. La norma es la distancia sobre el otro. La ciudad es un frente de batalla donde la herida es destinal. Los otros son un surco peligroso en el cual adentrarse.
La mirada ya no se coloca sobre sus estructuras, edificios o la relación entre ella y uno mismo, ahora la mirada se ha volcado sobre sus entrañas: la ciudad es dimensionada en su interlineado, en las relaciones que produce o induce entre los sujetos que la habitan. Es en el entramado de su mecanismo donde nos vemos. Así como el poema es un ente orgánico en donde la fricción entre sus goznes o partes es lo que lo hace permanecer vital, latente, así la ciudad nos otorga dimensión para escucharnos y mirarnos. En el poema resuenan los ritmos y la materia de la ciudad aunque no se hable de ella. El poeta lo sabe, la ciudad despierta en sus habitantes su propia capacidad de decir. Por ello, en la amalgama del poema también radican los estratos álmicos de los pobladores de la urbe, porque el escritor es un escucha y sabe asirse al diálogo silencioso de la ciudad y sus habitantes así como al misceláneo canto de los sobrevivientes. La ciudad de México es la perfecta perspectiva de un lugar en dilatación continúa, será por ello que algunos autores en su búsqueda de pausa (y con el sadomasoquista deseo de ser el funámbulo que cae de la cuerda) hacen de esta ciudad su frasco de conserva.

9 de junio de 2006

Tomado del diario de viaje (Amsterdam, 03)

La mirada debe dispersarse, debe ir y venir a su antojo pero cuando llegue el “motivo” debe afrontar su responsabilidad de mirar en lo profundo. Mirar sólo a vuelo de pájaro cuando se ha encontrado el motivo-objeto del deseo es causa de ceguera.
*
El exceso en el ejercicio de la mirada hace que todo se pierda en la nebulosa de las formas. Para ver –trascender dentro de la obra misma– hay que aprender discreción, mirar a discreción. Como siempre, el exceso, hasta en el mirar, mata.
*
Habrá que formar un nuevo registro con los deshechos. El gesto, ese ser breve y violento, nunca es realmente el mismo.
*
Nada ha muerto más que el tiempo. Esos segundos que florecieron ya han escapado, como el río. La memoria guarda lo impecable, la fugacidad de la belleza, lo entrañable.

Para aquellos viajeros que deleitan su vida en el recorrido y no en el destino final.

4 de junio de 2006

Sobre Kubla Khan de Julián Herbert

Los filósofos dicen que el hombre se forma a sí mismo en el diálogo. Sin embargo, la vida contemporánea se presenta como un gran mosaico o conjunto de nodos dispersos, discursos que se emiten desde la marginalidad, o el centro mismo de la institucionalidad, donde el verdadero diálogo –que siempre parte de nuevos habitares, fuera del cerco de la institución- se hace en las redes de comunicación de unos cuantos. Dentro de estos diálogos, entre el masivo flujo mediático y la desmemoria, hay quienes abren cancha desde agujeros estructurales, espacios particulares dentro de las redes o fugas que mapean las relaciones de fuerza entre el pasado histórico y el mundo actual y crean impasses generadores de cartografías alternas. Diálogo que se hace, entonces, sostenido.

Kubla Khan de Julián Herbert es un libro que traza un mapa con conexiones entre distintos campos. Poemas que pueden ser un graffiti en el muro, una obra de arte, una acción política o una meditación. Escritura de territorio donde la contemporaneidad vertiginosa, el zapping y el desfase se dan la mano con paternidades culturales e históricas de abolengo. Donde la cultura Pop, Turner, el I Ching, Gengis Khan y Marco Polo se reúnen en un festejo lujurioso, etílico y alucinógeno convocados por Herbert. Kubla Khan es una sinfonía de alta densidad en la cual el teatro del mundo es un poema poliéster, un poema de alcohol y vasos vacíos, un poema acopio de programas de Tv y playas radioactivas: un poema de banda ancha creado por fragmentos de información, memoria, referentes culturales, experiencia personal, ironía y riesgo. Riesgo de palpar, ensuciarse, enfebrecerse con la velocidad del hoy parra arrancarle la inmediatez, la finitud y la frivolidad a un Mc ´Donalds o un Discovery Channel y volverlos una experiencia de gramaje sustentable.

Escuchar, tantear y discutir con el aire de los tiempos no es cosa sencilla. La poesía que surge desde la liviandad del mundo contemporáneo suele ser chistorete, ocurrencia conceptual o mero ejercicio verbal. Julián Herbert, con su Kubla Khan, se presenta como un digno equilibrista, sale airoso de los saltos mortales entre el grunge y la tradición. Su poesía está viva, coleando y atizándonos: juega a hacerse el rey de la fiesta con la multiselección de su I Pod poético y sus lectores caen en trance hipnótico y mezcalero. Poemas droga. Y la palabra Xanadu es el ejemplo perfecto, no sólo es el Xanadu de Coleridge o la canción de su ídolo de juventud, Olivia Newton John, es también un sistema de la red, un espacio de acopio. Como lo es también su libro. Acopio de masacres, épocas y geografías. El poema en la órbita del use and trash pero con la solvencia de un autor que encara a la poesía desde su propia esencia. Así el poeta nos coloca ante la experiencia: “Amanezco en el fulgor provisional de un hotel de cinco estrellas: mirilla ojo de buey, pasillos que son buques forrados de madera. Mi alma está en mi tacto articulada como una máquina de vapor. Muero porque no muero con el control remoto en las manos entrelazadas sobre el pecho. La mañana es un baúl; en el último panel yacen los edificios. Camarones y lápidas. Carbón helado, azul. Una invisible camarista maquilla su semblante en el fondo de este gramo de droga luminosa.”
Kubla Khan, se inscribe, indudablemente, entre la mejor poesía escrita de nuestra generación.

30 de mayo de 2006

Nota publicada en El Reforma (en primera plana) sobre la Agencia de Poemas para Toda Ocasión

Del corazón del poeta a la puerta de tu casa

No son pizzas, pero se entregan a domicilio; no son flores, pero ayudan a conquistar, aunque también pueden ser útiles en funerales, bodas y bautizos. Se trata de la poesía por encargo que distribuye la Agencia de Poemas para Toda Ocasión, encabezada por la poeta y editora Rocío Cerón.
Sin importar cuál sea la situación, los poetas que forman parte de este experimento se encargan de escribir versos bajo pedido a cambio de una módica suma; aunque, en ocasiones especiales, se acepta el pago en especie.
Pero eso no es todo, la entrega puede ser tan variada y original como el solicitante lo desee. Si la ocasión lo requiere, el texto puede ser leído personalmente por un poeta; puede llegar enmarcado o acompañado de una botella de vino o flores, explica Cerón.
En este experimento poético, el reto de los artistas es desarrollar, con límite de tiempo, un tema específico y escribir algo de calidad.
Y en caso de que al cliente no le guste el texto, tiene la ventaja de poder devolver la mercancía sin costo.
Quien quiera un poema para cualquier ocasión, puede obtenerlo en poemas_baras@yahoo.com.mx

Patricia Cordero

Artículo tomado de: www.reforma.com/cultura/articulo/652476

NUESTRO POOL DE POETAS SIGUE ABIERTO A PARTICIPACIONES, SI ESTAS INTERESAD(A)O ESCRÍBENOS AL CORREO DE POEMAS BARAS.

18 de mayo de 2006

La interdisciplina y el delivery poético*

Rimbaud decía Yo es un otro. Otro que se ejerce desde la poesía en el momento en que el poeta genera una experiencia de identidad al hacer su otredad. Un yo que existe sólo al formar parte del otro. Ese que no soy yo permite conocerme para crear un yo, se diría. Si para los antiguos griegos la poesía era el verdadero y trascendente arte (o una cosa más allá del arte ya que no tenía “utilidad” material sino un factor espiritual, irracional, casi de carácter sobrehumano) ya que las otras artes eran imitativas de la Naturaleza -mientras que la palabra era la única cosa que nombraba al mundo y separaba al hombre de la Naturaleza- en el mundo moderno, la poesía comienza a desenvolverse también en relación, y en conjunción, con otras disciplinas artísticas como la música, la pintura o la ciencia. Una posibilidad que le ha abierto a la poesía una distinta relación con sus escuchas o lectores.

A pesar de la política cultural que ha tratado de fomentar la lectura en nuestro país, los niveles de lectura en general suelen estar por debajo de la media de otros países. La falta de lectores de poesía no es sólo una cuestión de política educativa. A través de los años me he preguntado cuál o cuáles son las razones de ello. Una cuestión fundamental es cómo nos acercamos los poetas a esos posibles lectores o escuchas de poesía.

A finales del 2002, Carla Faesler y yo fundamos un colectivo de poesía llamado MotínPoeta, cuya principal característica fue y es la de generar proyectos que tengan como punto de partida y detonante a la poesía en relación con otras artes para tratar de crear distintas vías de experimentación entre la poesía y otras disciplinas y generar distintos caminos para la entrega de la poesía.

Personalmente, creo en la interdisciplina como una forma de experimentación del universo, como la creación de un paisaje complejo en donde a partir de la interacción de los distintos lenguajes creativos se genera una red de relaciones dinámicas, a la manera de lo micro a lo macro, en el que se crea un objeto de arte en el que todas sus partes son fundamentales y necesarias. La red de relaciones creadas, en su vital acción de reunir, separarse y reunir, son el ejercicio para la creación y la recreación. La poesía y las otras artes crean un ente a caballo entre lo visual, lo sonoro y lo verbal. Entidad que no es perdida de discursos sino discurso integrador. La materialidad y los bordes del poema se amplían y se abren los significados de la poesía. Ampliación de visiones en la que se dejan de lado los elementos puristas para alimentar el discurso creador colectivo. Como en la poesía concreta donde la palabra se convierte a su vez en imagen o en onomatopeya, en variaciones visuales con significaciones gramáticas y visuales.

Así lo intentamos realizar en el primer ejercicio de MotínPoeta con el CD “Urbe Probeta”, un proyecto que reunió la música electrónica con la poesía. Catorce poetas y doce músicos en donde el nódulo conceptual fue la ciudad de México. Cada poeta entregó un poema sobre alguna experiencia urbana y cada músico seleccionó el poema con el que más se identificó. El resultado fue un compilado de tesituras, música y voz en un experimental encuentro entre música, poesía y metrópolis. Aunque la relación de poesía y música es ya histórica, quizá lo que resultó de interés para los escuchas era ver cómo participaban el lounge, el downtempo o el minimalismo de la electrónica con la poesía mexicana contemporánea. El CD incluía un pequeño libro en el cual se encontraban los poemas.

Creo que, aunque algunas críticas lo afirmaron, la poesía en este tipo de ejercicios interdisciplinarios no se “ensucia” o “frivoliza” sino que se integra a una propuesta dinámica y creativa. La entrega de la poesía a partir de este CD tuvo como resultado una respuesta de más de 1000 personas el día de la presentación en el Museo Tamayo así como un interés del público –no necesariamente especializado o lector de poesía- por este tipo de delivery poético.

Si ya las vanguardias latinoamericanas habían abierto el espectro de la poesía experimental (piénsese en la poesía concreta brasileña establecida en 1956, en las Constelaciones del poeta suizo boliviano Eugen Gomringer o el Concretismo Noigandres de Haroldo y Augusto de Campos) desde la década de los 60 del siglo XX en nuestro país la experimentación se ha venido dando en campos como la poesía visual, la poesía sonora o los poemas objetuales en diversos ejercicios de experimentación. Uno de lo grandes promotores de la interdisciplina en nuestro país, Mathias Goeritz (quien ideó el museo experimental de El Eco en 1953) creo algunos juegos sonoros con sus poesías concretas como el de su poema escrito en 1965: “¡oh! hipo pota mo mío. Mi h ipop o t a m o, ¡oh! t´amo”. Y también jugo con la poesía visual como lo hizo al colocar el poema “Pocos cocodrilos locos” en los muros de un restaurante Vip´s en la calle de Niza en la Zona Rosa, en donde jugo con los tamaños de las letras, las mayúsculas, minúsculas y hasta faltas de ortografía en el texto. Desgraciadamente este poema visual en el muro vio su fin al derrumbarse el edificio en el sismo del 85.

Otro emblemático artista-escritor fue Ulises Carrión quien realizó las piezas sonoras The Poets Tongue en 1977 en donde hay una profunda búsqueda por el lenguaje y su sonoridad. Paz también es una pieza fundamental en la escena de la experimentación visual e interdisciplinaria. Dos de los más importantes promotores de este tipo de experimentaciones han sido César Espinoza y Araceli Zúñiga que, durante la década de los 80 y los 90, realizaron bienales de poesía visual y experimental en México. Dentro de la experimentación de la poesía visual podríamos recordar los poemas de Alfonso D´Aquino en su libro Tanagra que conjugan concepto y visualidad en sus poemas sobre la lluvia (y que me recuerdan los juegos verbales espaciales del poeta argentino Leónidas Lamborghini en su libro carroña última forma).

Desde el caligrama moderno de Apollinaire (que proviene de los carmina figurata), el dadaísmo, el cubismo y otros tantos “ismos” han supuesto, en el siglo XX, un esfuerzo abierto por romper las fronteras entre los géneros y las artes para ir hacia lugares de confluencia. Ya en la antigüedad hay un ejemplo de la concepción plástica de la poesía: los muros de la Alhambra podrían ser los antecesores del ejercicio de la poesía visual contemporánea. En ellos coexisten la integración del poema caligráfico, su disposición en el plano y el volumen dentro del espacio arquitectónico.

Si el absoluto es una de las búsquedas fundamentales del arte —como lo es en la obra, por ejemplo, de Kierkegaard o de San Juan de la Cruz— no es sino por medio de lo relativo que se llega a él. Y, esas relatividades, en función de la interdisciplina, no son más que los lenguajes artísticos que se unifican-complementan-redimensionan-resignifican en la obra final donde se han conjugado.

Por otra parte, la poesía sonora, ese ejercicio de experimentación fonoverbal que ha tenido exponentes europeos como Antonine Artaud y su pieza La búsqueda de la felicidad, o Vicente Huidobro entre otros latinoamericanos, ha tenido poca presencia en México. Es hasta la década de los 80 en donde realmente la interdisciplina comienza a dar frutos, aunque cabe resaltar que ha habido más arte sonoro que poesía sonora o experimental. Caben destacar las piezas que hicieron el grupo Música de Cámara (Juan José Díaz Infante, Ángel Cosmos, Arturo Márquez) y algunas acciones performáticas realizadas, ya en los noventa, dentro del marco de los Festivales de Performance realizados en X´Teresa bajo el mando de Eloy Tarcisio, como las de Armando Sarignana (director también de un espacio interdisciplinario interesantísimo en los noventa: Caja Dos), Avidya de Manuel Rocha Iturbide y un ejercicio de performance-poesía sonora realizado por mí: Parto de voz: Una experiencia de voz en reverso. Algunos compositores que han trabajado con voz y texto son también Antonio Fernández Ros, Alejandra Hernández y el artista Felipe Ehrenberg. Cabe aclarar que son pocos los poetas que se han acercado y experimentado con la poesía sonora, la experimentación entre palabra, sonoridad y otros medios ha sido más una búsqueda de creadores de otras disciplinas ajenas a la poesía.

El mundo contemporáneo es el mundo de las paradojas. Por un lado la especialización es idealizada por las economías capitalistas que prefieren el control total de sus subordinados con la excusa de la perfección de los oficios que no es otra cosa que hacer de la especialización una vía para un alto ingreso monetario. Es la idolatría al ego, a la personalidad. Por otro lado, la fragmentariedad del convulso mundo en el que vivimos empuja a la lectura de los intersticios, de los márgenes. La pedacería de los discursos para crear una lectura de un mundo despedazado. Lo relativo para llegar al absoluto. Y es aquí donde se gesta la interdisciplina, en la crisis, en la decadencia de los discursos imperantes.

La interdisciplina permite un delivery de la poesía donde cada fragmento reunificado —es decir cada lenguaje— permite al escucha-lector-espectador recorridos aleatorios con correspondencias y vías de circulación, ventilación y conexiones, insisto, dinámicas. Es una forma de transgresión-resistencia de lo institucionalizado. El poeta al abrirse a la interdisciplina no desmerita su obra es, en gran medida, una entidad que interviene e interfiere en el espacio social desde otro punto que no es sólo la página. La poesía, entonces, se abre al establecimiento de vínculos múltiples y variables, abre una puerta más para entregarse a su posible lector anónimo. Si “el único sistema favorable al arte es la revolución permanente”, según Dubuffet, la expansión de diálogo entre la poesía y las artes podría producir una auténtica revolución discursiva dentro de la escena creativa contemporánea.

MotínPoeta sigue apostando por estas ideas, en 2006 verá la luz un nuevo proyecto generado por el colectivo: un CD que implica el trabajo interdisciplinario de poetas y compositores de música contemporánea y de arte sonoro. Una obra que surge a partir de la idea de “crear-recrear” una especie de currículum vitae de un individuo. Desde la conciencia de estar vivo, el descubrimiento de la palabra, la infancia, el deseo sexual, el suicidio, hasta la muerte, los 10 poetas y los 10 compositores crearán una única pieza a partir de cada poema-fragmento musical.
La poesía no dejará de ser siempre palabra. No lo olvido ni intentaría que se olvide esto. Sin embargo, creo firmemente que sus formas de entrega, sus múltiples deliverys (con la acepción que esta palabra significa en inglés) pueden tener otras formas, otras estructuras que permitan el acercamiento o el ingreso de los “no iniciados” a la poesía. Como creadores somos igualmente responsables de generar vías o lazos de integración con el posible lector de poesía, más allá del lazo natural del poema en sí mismo con el lector. La imaginación, y la voluntad, son los grandes detonantes de la interdisciplina, la falta de ambos, el límite para una distinta y refrescante aproximación hacia el Otro.

* Fragmento del texto leído en Poetic Discourses at Play, XII Annual Mexican Conference, UC at Irvine, California, abril 06.

4 de mayo de 2006

Medidas de índole práctica (y como formas de resistencia, añadiría yo) para los poetas del siglo XXI ideadas por José Kozer

(José Kozer en una carta me ha, generosamente, enviado una ponencia que dió en Brasil en torno a la poesía. Por razones de espacio no la pondré completa pero creo que estos puntos son lo suficientemente lúcidos como para pensar a fondo el papel y acción del poeta en nuestros días.)

Medidas de índole práctica
1. Que todo poeta se comprometa a comprar, como mínimo, una vez al mes, un libro de poesía de algún poeta vivo.
2. Que el poeta sea pedagogo de su propia poesía, que no le haga ascos a explicársela a los neófitos, a posibles lectores futuros. Explicar nuestro trabajo no es denigrante ni menoscaba ese trabajo.
3. Que el poeta deje de regalar sus libros, de enviarlos de gratis. Se comprende que de vez en cuando regalemos un libro nuestro, pero es incomprensible que la norma sea regalarlo siempre. Incluso, considero que los primeros que tienen que comprar nuestros libros son nuestros amigos íntimos, otros poetas, la propia familia (la madre que compre tres ejemplares, el padre al menos dos). El hábito de regalar nuestras publicaciones es el primero que hay que romper.
4. Crear bancos de distribución de libros de poesía, a los que el público pueda acudir a comprar dichos libros; bancos que también pueden crearse (inventarse) a través de internet y demás medios que la tecnología nos brinda (explotemos la tecnología para nuestro propio beneficio, y que ésta no sea para el beneficio exclusivo de los vendedores de chatarra).
5. Exigir a los gobiernos de nuestros países la inversión de un porcentaje (por ejemplo el 05.%) del presupuesto nacional en poesía y asuntos relacionados con la poesía, como son, encuentros de poesía, editoriales pequeñas, casi caseras, subvencionadas con los dineros del fisco (en primera y última instancia, se trata de nuestros dineros) o becas de asueto que les dejen a los poetas uno o dos años libres para poder vivir inmersos en su trabajo creador.
6. Intentar encuentros de poesía en los que poetas de distintos registros y lenguas comuniquen entre sí y al público las dificultades inherentes a la creación y a ganarse la vida sin tener que malquistarse ni con la vida ni con la creación. Estos encuentros pueden fascinar, seducir, al público, ese público en cuyo potencial lector hemos de tener una fe, y hemos de invertir. En esos encuentros se pueden vender nuestros libros, se debe cobrar una entrada, se debe debatir y ventilar, con respetuosa apertura, asuntos de nuestra consideración. Las ganancias de la venta de libros y entrada al encuentro se deben dividir en cuatro partes iguales: una para el poeta participante, otra para el pequeño editor de poesía, una tercera para futuros encuentros (creándose así una continuidad) y una cuarta parte para crear bolsas de ayuda a poetas necesitados.

Si tienes más medidas prácticas, escríbelas en los comments de este blog o bien envíalas a rocio.ceron@gmail.com

19 de abril de 2006

Poemas para Toda Ocasión, la Agencia del Futuro

Después de una larga plática con messie Lumbreras, mrs. Nepote y María, la griega (rociada -como diría don Castillo Pesado- por bebidas chelísticas y tequilas ponedores), he decidido colocar algunos avisos en las secciones de los periódicos El Reforma, El Universal y el Segunda Mano (aparecerán el domingo 7 de mayo, digo para celebrar, unos días después del 1 de mayo, el derecho laboral de los poetas) para anunciar nuestra agencia de POEMAS PARA TODA OCASIÓN. Para la boda, el bautizo, el arrejunte después de que te cacharon con otra, para quedar bien con la esposa del jefe, para el sepelio de tu tío, para enamorar a la chiquitita de la panadería, para enamorar a esa chica dura del bar, para el brazos de oro que nomás no te pela, etcétera. Poemas para toda ocasión a precios accesibles (se aceptan pagos en especie). Nuestro pool de poetas está en crecimiento. Si estás interesado en participar nomás escríbenos a poemas_baras@yahoo.com.mx.

Aquí publicamos nuestra primera orden de trabajo: un poema para una óptica que apenas abrirá sus puertas y querían un poema para el final de su acto de inauguración. ¿La paga? Unos lentes DKNY con la graduación adecuada del poeta (que no se había dado cuenta que es medio cegatón) con harto estilo, garbo y caché.


I love my sunglasses at night

Nadie mira sin lentes. Sólo que éstos son los de la realidad profunda.
Sir Wally O´Donovan


Nadie mira lo que hay detrás, es un fantoche con cara de bestia

o será una bestia que arde de ganas por pasar como hombre?

Nadie dice, todos abren zanja, calla la mancha de bocas,

(la muchedumbre nunca tiene mucho que decir, sólo asiente)

Y él, hombre-rufián o latin lover de poca monta

Pasea su palpito, su andar brillante, su misterio cáustico

Y desenvuelve el paquete de cigarrillos –gacela, gacela trae a tierra a un Dios piadoso-.

Para, para, hombre o demonio. No veo tus ojos, tu transfiguración reinante.

Es un secreto o un alfil o una estatua fría de Creonte. Es una nariz y una boca, un silbido

De clavo y martillo milenarios. Es un rostro de mirada ausente. Es un ausente.

Plástico, Carey, Acero -filigrana de tiempo- Vidrio, Opacidad

-vértigo que convoca al Artillero-.


Nunca será nadie sin sus lentes.

17 de abril de 2006

Quelques fleurs-Houbigant Paris

Los rastros. Primero somos lo que dejamos, la estela de nuestro olor, la irradiación de nuestro personaje en tránsito. Ya Miguel Hernández decía que “El sudor es un árbol desbordante y salado,/ un voraz oleaje.”, una onda de resonancia que nos perpetúa en la memoria olfática y emocional del otro. Transpiramos para regular el calor del cuerpo, cinco millones de glándulas sudoríparas, junto con la pigmentación de la piel y la alimentación, generan el sello particular de nuestro olor personal. Y esto, junto al perfume que usamos, son una declaración de vida y estancia. Las axilas son, junto con manos y pies, el centro del goce o la desgracia. Me explico, un olor carnal, intenso, de índole sanguíneo —pesadez y etérea presencia conjugadas— traerá consigo una ansia orgánica, un deseo por estar ceca de tan sugerente olor. Por otro lado, los olores nauseabundos, fétidos o la falta de un perfume corporal con personalidad darán como resultado la apatía de los otros. Las coordenadas de la atracción yacen en los ojos y la nariz en principio. Así como los senos de una mujer o las manos de un hombre pueden ser el detonante del arrejuntamiento amoroso, los humores despedidos por el/la de enfrente suben —imperiosos— por las fosas nasales para desbordarnos el estímulo sexual. Olor es destino.

31 de marzo de 2006

Sublingual

¿Qué hay debajo de la lengua?

¿Un triturar de huestes vocálicas,
un cierzo de agudas consonantes,
un despojo de viento áureo,
quizá el mustio huso de la letra?

Aquí entre toneles de saliva y tiento
se guarda el vocablo,
la gramática de tu rojo nombre,
y se incendia –sí, se incendia–
la simetría del giro:

debajo de la lengua hay un presidio.


Sublingual
by Rocío Cerón

What lies beneath the tongue?

A crush of vocalic hordes,
a tempest of sharp consonants,
a shred of golden wind,
perhaps the word’s duplicitous spindle?

Here between barrels of spit and contact
letters are kept,
the grammar of your red name,
and set on fire –yes, set on fire--
a revolving symmetry:

beneath the tongue lies a garrison.


Traducción de Tanya Huntington

27 de marzo de 2006

The Bowery Poetry Club
308 Bowery and Bleecker, NY
(F train to Second Avenue / 6 train to Bleecker)
212- 614 05 05

Saturday, April 1 2006
4:00pm - 6:00pm

Segue Reading Series
ROCIO CERON and CARLA FAESLER (MOTIN POETA) and LILA ZEMBORAIN

Rocío Cerón is author of four books of poetry published in Mexico City—Estas manos, Litoral, Basalto, and, most recently, Apuntes para sobrevivir al aire—and of Soma, published in Buenos Aires. She is editor of Ediciones El billar de Lucrecia, devoted to new poetry from Latin America. Carla Faesler is author of the poetry books No tú sino la piedra and Anábasis maqueta. Cerón and Faesler are founding members of the Mexico City-based poetry collective Motín Poeta. Lila Zemborain is author of four books of poetry, Ábrete sésamo debajo del agua, Usted, Guardianes del secreto, and most recently Malvas orquídeas del mar, published in Argentina. She directs and edits the chapbook & reading series Rebel Road, and directs the poetry reading series at NYU’s King Juan Carlos I Center.

$6

22 de marzo de 2006

Lucian Freud. Carnes, carne, carnes

En una época como la actual en que las tendencias estéticas consideran sólo como novedosas y propositivas las artes no objetuales y el performance es, para un público cada vez más desilusionado y harto de lo pretenciosamente “conceptual”, un hallazgo y un deleite volver la vista a las llamadas artes tradicionales (pintura, gráfica, escultura). En tal tenor se inscribe la obra de uno de los más importantes artistas del orbe: Lucian Freud (Berlín, 1922). Nieto de Sigmund Freud, salió con su familia en 1933, después de que el nazismo se apoderara de Alemania, para establecerse en Inglaterra.

En contacto siempre con la ciudad y las personas (éstos han sido su eje iconográfico desde siempre) su pintura nos regresa la sensación de ser individuos y no meras cifras, su fuerza plástica radica en la capacidad de penetrar en el otro. Freud hace que las personas y las cosas aparezcan más como sí mismas, más en su esencia de lo que han sido o serán. Es como si el pintor asimilará, a partir de un largo escrutinio de horas y a veces hasta de años, la vida de la persona hasta plasmarla: Freud es una vasija receptiva y sensible a la vida interna oculta de aquel o aquella que mira, captura las minucias y los recovecos del ser y los recrea en el lienzo, los hace carne y alma. La revelación se nos muestra en sorprendentes y vigorosas formas figurativas, sus desnudos, en su mayoría retratos extendidos, muestran figuras completas compuestas por partes (casi autónomas, adjetívales) que nos dan una esencia integral del retratado. La mayoría de sus pinturas presentan al modelo en incómodas posiciones que, bajo la estilética mirada del autor (despiadada y clínicamente aguda), sucumben a un registro visual donde cada poro, cada curva, protuberancia o irregularidad de la piel queda plasmada. En los trazos y las gruesas pinceladas de Freud se esconde el gesto de los años y la memoria de la carne.

La realidad, cruda, exaltada, de las imágenes en la pintura de Freud trae consigo un sentimiento de melancolía y desolación, enfatizado por los matices grisáceos, olivos que les da a ciertas pieles. Cómplices para crear la atmósfera y personalidad del modelo, la presencia de sillones y muebles raídos, paredes descarapeladas, cortinas que no dejan pasar la luz y, finalmente, escenarios cerrados detrás de las figuras (que, en realidad, es su propio estudio) hacen que éstos aparezcan como si estuvieran en su mundo privado. Freud crea composiciones donde las espesas capas de pintura dan un efecto reminiscente de materia casi viva, tangible, ello desconcierta a muchos de sus espectadores ya que parecería que, en cada cuadro, se tiene la oportunidad de acceder a un acto vouyerista, como si se fuera un intruso en la vida intima de los otros. Sobre ello Freud ha dicho que esta sensación de incomodidad o vergüenza ante la evidencia de sus desnudos es su aliada ya que la pintura debe sacudir y provocar al espectador y, a partir de ello, se inicia el diálogo, el involucramiento entre la obra y la mirada del espectador.

Lo más sorprendente de la obra de Lucian Freud es su conocimiento y su pasión por la carne, por los volúmenes (untuosos, cargados de erotismo, a veces monumentales), por los pliegues, por el deseo (baste ver su obsesión por los genitales, muchos de sus modelos yacen con las piernas abiertas) donde comprobamos que no sólo la mente hace memoria, la hace también el cuerpo. A partir del manejo de la luz, el espectador se percatará de cómo las presencias de Lucian Freud habitan la intensidad de ser miradas, porque mirar implica penetrar en el lienzo y ser testigos de la desnudez, de la desolación contemporánea y, al mismo tiempo, de la solidez de unos personajes que hablan a través del poderoso silencio de sus cuerpos. Cada línea, cada capa de piel es una historia que Freud nos cuenta. Él, por medio de su lenguaje plástico, empuja a las personas a conocerse (reconocerse) para entonces convertirse en sí mismas. Si la desnudez aclara y pone la luz sobre los sentidos (y éstos, a su vez, son vías de revelación y discernimiento) la obra de Freud es una manifestación espejo en donde, los cuerpos ajenos, son una representación de nuestra propia esencia humana. La piel se presenta entonces como lienzo, como una geografía multiemocional, multirracial.

12 de marzo de 2006

7 de marzo de 2006

Nueva York, sin ansia

Juntáis el culto de Hércules al culto de Mamón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.

A Roosevelt, Rubén Darío


Cada ciudad es un invento de lo que los hombres quieren ser. Entre las construcciones, los parques, las plazas públicas, los monumentos históricos, una comunidad de pobladores dicta (clama) un manifiesto de pertenencia y de forma de habitar. Si “La historia es hija de la mayor violencia, la violencia definitiva que el hombre puede haber cometido” y si “el hombre es polvo y ceniza, pero estas cenizas tienen sentido.” según afirma María Zambrano, Nueva York es la panacea de los deseos de sus habitantes. Es la encarnación de una historia violentada por el deseo de supremacía, del apetito por crear una ciudad que se dibujara como espejo del mundo, donde cada uno de sus integrantes aportó a la cosmópolis una visión traída desde afuera pero que, en su reunión polifónica de voces y vivencias, generó una nueva forma de asirse al mundo.

Construida en una mínima porción de tierra, Manhattan —símbolo de la grandiosidad norteamericana y el derroche de la vanguardia y el glamour— fue en el siglo XX la capital de los sueños y las ilusiones. Sus altos edificios, su verticalidad envertigada, aspiran a rozar los cielos, clara manera de un alter ego que quiere devenir divinidad. Fraguada por las diferencias de los inmigrantes, el arte que emergió desde la urbe es considerado como uno de los paradigmas de la vida moderna. ¿Qué queda hoy de ello?

La libertad, ese bien que abanderaba a la ciudad de Manhattan y a Nueva York, es hoy un bien cercado. Las comunidades latinas, italianas, negras, etcétera, se emplazan cada vez en territorios marcados, en donde pueden cobijar sus tradiciones. La tolerancia de lo políticamente correcto es falsa. Las diferencias han ido, cada vez más, y de manera definitiva desde el 9/11, formando cercas infranqueables. Los habitantes de NY cohabitan en los espacios públicos, en las tiendas departamentales, en el servicio, pero al salir de ellos se refugian en sus pequeños ghettos. La tolerancia es ahora un adjetivo. En la literatura, por ejemplo, todo está debidamente etiquetado: afroamerican literature, latin literature, female literature, y más. Etiquetar es ahora sinónimo de libertad, de convivencia civilizada. La estatura de la libertad es una parodia, un viejo monumento al american dream.

Las viejas librerías, donde se reunían escritores, músicos, artistas visuales, a reordenar la visión del mundo, es una nota memoratísima. Casi todas han cerrado sus puertas. La poesía, se ejerce en clubes que abren y cierran sus puertas, por cuestiones de orden monetario, donde la spoken world poetry y el slam poético han ensanchado su reino (estos movimientos, en realidad, vieron su nacimiento en San Francisco). The Bowery Poetry Club, en las calles de Bowery y Blecker, es uno de los pocos sitios abiertos a todo tipo de poesía, las lecturas bilingües son su mayor aportación. Las pocas librerías fuera de las más comerciales como Barnes & Noble son apenas un puñado. Una de ellas, la Sarah Mc Nally, en la calle Prince del barrio de SoHo, es una pequeña librería (con mullidos sillones para poder leer) dedicada a la literatura y con un gran espacio de poesía. Su dueña, canadiense, ha traído a Manhattan este pequeño oasis ya que sus otras librerías se encuentran en Canadá. Strand Bookstore, se cuece aparte, instalada en un edificio, tiene varios pisos de literatura y es muy probable que cuente con la mejor sección de poesía de la ciudad. Los poetas de esta ciudad, los más jóvenes, se encuentran en diversos bares del barrio de Alphabet city o en sitios fuera de Manhattan como Queens o Brooklyn. A diferencia de los grandes movimientos como el dadaísmo o el surrealismo, los artistas y poetas contemporáneos no forman ni movimientos o grupos, su visibilidad es marginal, su presencia, individual. Quizá esto es resultado a la gran exaltación que existe en los Estados Unidos (y en gran parte del mundo) por el culto a la personalidad.

Escritores y creadores en general han visto a Manhattan y a Nueva York como la cima de la sofisticación y la vanguardia, como la gran ciudad desde la cual su “sueño creativo” podría hacerse realidad. La realidad actual es que, desde países marginales (según la visión occidental) como la India, México, Brasil o los países del Este en Europa, se están generando los discursos artísticos, poéticos y literarios más creativos y potentes. En Nueva York todo es tan pretendidamente sofisticado que han caído en la frivolidad, en la exaltación de las apariencias denostando la sustancia: el arte se ha vuelto ornamental, símbolo de estatus (lo importante es si eres parte del patronato del museo no si vas a ver la exposición, para enterarse están las páginas de Internet de los museos). Hay entre tanta originalidad expuesta una mirada chata y estrecha. Y, sin embargo, la ciudad, como gran manifiesto de sus pobladores, supera todo esto. Las lecturas en las tardes apacibles de un otoño en el Gramercy Park. La vista de los jardines nevados desde los ventanales del Metropolitan Museum. Los festivales de teatro en verano en el Central Park (Shakespeare revive con el sol). Las largas caminatas por el China Town (las trastiendas son y serán siempre el gran misterio de Manhattan). El placer de encontrar casi cualquier libro y quedarse por horas leyendo en la NY Library... La ciudad se ha erigido más allá de sus actuales pobladores. Y, esas cenizas con sentido de las que hablaba Zambrano, han quedado para perdurar un sueño que, aunque diluido, pervive entre sus muros. Una suerte queda de todo ello: Siempre quedará el Nueva York de nuestra memoria.

5 de marzo de 2006

Una cita de Pierre Proudhon dadas las circunstancias de estos tiempos electorales*

"Ser gobernado significa ser vigilado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, reglamentado, encasillado, adoctrinado, sermoneado, fiscalizado, estimado, apreciado, censurado, mandado por seres que no tienen ni título, ni ciencia, ni virtud.Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, en cada transacción, ser anotado, registrado, censado, tarifado, timbrado, tallado, cotizado, patentado, licenciado, autorizado, apostillado, amonestado, contenido, reformado, enmendado y detenido.Es, bajo el pretexto de utilidad pública y en nombre del interés general, ser expuesto a contribución, ejercido, desollado, explotado, monopolizado, depredado, mistificado, robado; luego, al menor movimiento de resistencia, a la menor palabra de protesta, reprimido, multado, vilipendiado, vejado, acosado, maltratado, aporreado, desarmado, agarrotao, encarcelado, fusilado, ametrallado, juzgado, condenado, deportado, sacrificado, vendido, traicionado y para colmo, burlado, ridiculizado, ultrajado y deshonrado.¡He aquí el gobierno, he aquí su moralidad, he aquí su justicia!"

* Cita pirateada del blog del buen politólogo, amigo y un poco radical chic Alejandro Hope quien desteje la política nacional y da muy buenas recomendaciones de cómo evitar que AMLO llegue a la presidencia (¿quién, entonces, llegará????) http://mexicolibertad.blogspot.com

13 de febrero de 2006

Memorias de Praga (por un brindis kafkiano con León P. Ñol)

Londres, París, Lisboa o Praga cuentan con ríos que las dividen, que obligan a sus pobladores a mirarse de una orilla a otra. Praga, atravesada por el río Moldava, es una ciudad donde el río es una gran frontera de agua. Después de cruzar el puente de Carlos, rumbo al Castillo y la Catedral de San Vito —donde habitan más de una treintena de conjuntos escultóricos como la famosa escultura de San Juan Nepomuceno— miré hacia el otro lado: el antiguo barrio judío de Josefov y la Staré Mesto o ciudad vieja, se quedaban atrás no sólo en la distancia sino en su arquitectura, en la temperatura de sus barrios y habitantes. Porque Praga es, quizá sea esa su magia y fuerza, una urbe donde los contrastes de sus formas y habitantes son sólidos, notorios.

Imaginé a un Kafka joven, pensativo, cruzando el puente en un otoño (la mejor época para venir aquí), regresando a su entrañable barrio judío después de haberse pasado varias horas escribiendo en casa de su hermana en la Calle del Oro, justo atrás del Castillo. ¿Qué vería en esas aguas calmas, melancólicas, que llevan un acento de silencio y grandes notas de historia? El Moldava representa la serenidad y un espacio en blanco ante la opulencia y la fantasía que se vive en toda la ciudad. Dicen que Kafka se sentaba en una banca en la pequeña isla de Kampa a observar el vuelo de las aves y el transcurrir del río. Quiero suponer que encontraba en éste último un auténtico refugio para sus pensamientos.

Dividida por zonas aristocráticas y de clases obreras, Praga, la ciudad madre, la ciudad que alberga a la sinagoga más antigua de Europa central, la ciudad que vio nacer no sólo a Kafka sino al extraordinario poeta Rainer Maria Rilke, la ciudad del Golem, la ciudad de los gatos, hoy día se abre como una urbe donde colindan el ensueño de torres y castillos, de reyes, místicos, escritores y artistas con el despliegue de la modernidad, de hordas de turistas, de música tecno y diseño de vanguardia. Y, ante los embates de lo contemporáneo, el río Moldava sigue impávido, con su música llena de sosiego, apenas con los ojos abiertos para mirar el nuevo destino de la tierra que divide, una Praga contemporánea y vestida de siglo XXI pero con el alma guardada, hibernando en un tiempo antiguo cerca de la princesa Libussa, parada en la roca de Vysehrad, esperando “la gloria que llegará de las estrellas”.

Mientras tanto, los habitantes de Praga mirándose unos a otros desde las dos orillas, junto con Kafka y tantos otros, quizá musiten como Rilke en otro tiempo ¿A dónde, hacia la libertad? ¿A dónde, hacia el sosiego de la propia existencia? ¿A dónde hacia la inocencia, de la que uno no puede prescindir por mucho tiempo?

30 de enero de 2006

Esbozo de ciertas tardes en la playa de la Herradura que nunca pasé con Luis Hernández

La piedra

Recuerdo las mañanas cuando bajo el influjo de la fiebre corrías hacia el acantilado. Parpadeaba la luz sobre tu rostro, apenas un juego de claroscuros donde la definición del gesto aparecía recubierto de brisa y viento. Observabas las olas estrellándose sobre el acantilado, en silencio, devotamente.

Al llegar junto a ti murmurabas “Los hombres son sueño, sólo las rocas comprenden”. Ahora sé de tu amuleto, de esa piedra que habías hallado junto a los brezos. Sé también que la llevabas siempre en el bolsillo izquierdo y que, antes de dormir, la metías debajo de tu almohada. Tu jardín privado, el pequeño rastro de las ranas, decías.

Cuando la fiebre subía y te postraba en cama (sí, cuando escuchabas el azote del viento contra el agua) susurrabas que proas, dunas y caletas asomaban desde las vetas de tu piedra. Entonces la calma se cernía sobre tu rostro, eras continente e ínsula. Vivías entre algas y granito, eras voz del trueno y las colinas, inundación y muérdago. Corpulento de memoria, te erguías en tronco, en mar infinito, en poema.

25 de enero de 2006

Una pregunta, una respuesta

Pregunta de Mónica Nepote:
Demos por hecho, para bien y para mal, que la poesía no quiere existir sola, es decir, en ella están implícita conceptos o búsquedas que también tocan otros lenguajes: imagen visual, música, secuencia (en algunos casos) que son indisolubles al ejercicio poético. En tu experiencia de ese ejercicio poético cómo se entrelazarían dos posibilidades concretas: la poesía con un aspecto visual o en otras palabras a ti como expectadora como testigo de un ejercicio artístico "ajeno" ¿qué te significan las artes visuales cómo poeta?

Respuesta de Cerón:
La relación entre artes visuales y/o otras disciplinas como el arte sonoro y la poesía son, a mi parecer, una cuestión de reflejo, interpretación y, por que no decirlo, comunión. La poesía permite en su esencialidad -que es a la vez lenguaje, creación de universos verbales, plasticidad, musicalidad- un juego de entrecruces con otras disciplinas. La poesía siempre será palabra. Sin embargo, en su dimensión de transminación y aproximación a la música o a las artes visuales se carga, o potencializa, su estructura esencial. La contemporaneidad del mundo pide -demanda- una hibridación de las artes, de las disciplinas, como nuevas formas de creación y de experiencia reflejo de la fragmentación, disolución y recreación de las ideas, de la poesía y del arte en general.

23 de enero de 2006

Venussssssss

El mundo real nunca será tan divertido como el mundo Venus.
Slogan del canal Venus

Comienzo a escribir este texto y mi recién matrimoniado esposo me salta a la yugular preguntándome porque he hecho pública (vaya, le digo, ¡si sólo se lo he dicho a la editora de Complot!....y ahora a ustedes…) nuestra adicción por el canal porno más divertido de la televisión por cable: Venus. Sé que, en el fondo, el sólo hecho de decirlo, y asumirse fan de las emisiones de sexo profundo, bucal, anal, etcétera, le erotiza. El canal 535 de Cablevisión es nuestro eterno retorno del zapping, una demostración de que toda la oferta televisiva es una mierda y que en el 535 siempre encontrarás una nueva posición o un gemido estrafalario que será más trascendente que el History Channel. Por ello los 100 pesitos de costo me parecen una nimiedad si pienso en la relajación corporal que traen las sesiones entre, después y al evocar las imágenes de Venus. ¿Vulgaridad? Ese es un adjetivo sólo para emisiones como Vida Tv o la barra de estupi-novelas del canal de las Estrellas. Lo único que temo, en ocasiones, es que en el reino del zapping alguno de mis hermosos, y de “inocente mente”, sobrino(a) o hijo de mis amistades lleguen a estas bélicas tierras (todo cuerpo entra en combate salival y de fluidos en las lides amorosas) y que se enteren de que siempre habrá una versión más radical y hard core de las Chicas Súperpoderosas. Aviso: Los martes por la noche son gay friendly. Y el bombón sex star del mes es la cachondísima Jeena Jameson, monumento a las tetas más duras de la historia del porno.

18 de enero de 2006

Del mirar y del decir (notas sobre el ensayo contemporáneo en México)

Cuando uno está sujeto a la seducción de lo incisivo, de aquello que agudiza la percepción, el movimiento y lo estático se eclipsan para convertirse en materia prima abierta con escalpelo. El escritor corta, abre, punza y ensaya una promesa y un hecho. Se rastrean las proporciones del pozo para intentar recobrar su esencia. La escritura sobre una obra, sea esta artística o literaria, no es más que un complejo modo de aproximación sobre el suceso experimentado. Una aproximación que, encuentra en la escritura, un modo de apropiación. Apropiación que busca también una conciencia de sí, al devolver en un texto lo que la mirada o el lenguaje dio de sustancia para el espectador o el lector.

Un ejemplo sería escribir un ensayo sobre vinos no sólo basándose en la lectura de un tratado de varietales y las pretendidas características que encontraremos en cada uva (según los expertos) sino en el personal acercamiento y seducción del vino en el paladar del bebedor-escritor. En lugar de decir “potente, cuerpo pleno, tánico, de larga vida” el ensayista apunta y tira: “Este vino musculoso —provocador y revolucionario— despabila las papilas gustativas arrojándolas hacia su propio deseo. Acierta en su estar en la boca gracias a lo que evoca: un primer contacto sensual, la potencia de una lengua que se abre paso en la cavidad bucal, generando esa misteriosa salivación que otorga el gozo.” El autor, entonces, del ensayo, se manifiesta, da existencia a una posibilidad conjeturada desde su propia perspectiva. Es ejercicio de subjetividad, de gustos y disgustos, de juego matemático en lo que se busca es el acercamiento —insisto— incisivo, sobre la cosa.
Un ensayo escrito desde esta perspectiva compartiría con el lector una serie de códigos, digamos de referencia, en casos hasta culteranos que, aunados a su experiencia —que se hace común ya que el escritor surge como persona, como entidad que especula y ensaya y no cómo un especialista (aunque sea experto en su campo de acción)— del sujeto, del Yo sobrepasado por el suceso artístico, establece un punto de encuentro: “de mi experiencia hacia el texto, del texto hacia mi cómplice, el lector”. No a la descripción y sí a la sensación y a la escritura desde la experiencia propia, al ser, vivir, el hecho.

Es importante la eficacia y sentido que abre todo ensayo. ¿Qué función o servicio tiene el que escribe de algo ya establecido, acabado, de una mano ajena al usurpador que pretende mostrar, escarbar el objeto de sus afanes? La distancia entre la creación y su posible deletreador es latente, y en muchos casos, una gran zanja media entre ambos. Lo que el ensayo abre es una incitación hacia el lector de sostener una reflexión, de apertura de observación o de encuentro con los intersticios de un texto u obra de arte. El ensayista dialoga con el lector. Hay, de facto, un cierto carácter conversacional.

Si “El texto es un lenguaje que al usarse se reproduce y se vuelve otro” en palabras de O. Paz, el ensayo es una especulación creativa sobre un hecho creado que, en el caso de un ensayo profundo, es ya obra por sí solo. Los lectores también crean, producen sentido. Suponiendo el hecho de que el ensayo es ya obra por sí mismo, este acercamiento se vuelve un territorio donde no hay tierra firme, todo está por sucederse, y en la lectura de ida y vuelta con el lector, el ensayista otorga también una proyección de su propia personalidad, una dimensión que contribuye a multifacéticos acercamientos con la pieza. El lector “recrea” de otra forma la obra, el ensayo de arte es plena especulación sobre la manifestación artística dada. Cada ensayo dará al lector una posibilidad distinta de acercamiento.

Creo que justamente esa es la gran riqueza de las posibilidades tanto del ensayista como de su posible lector. Ya Taine apuntaba en su Filosofía del arte: “Deja que cada cual tenga libertad para seguir sus particulares predilecciones, a fin de que prefiera lo que es compatible con su temperamento, y estudie con un cuidado muy atento lo que mejor corresponda con sus aptitudes.” Aptitudes y comunión con el objeto narrado, especulado. Cada ensayo es ejercicio del Yo y cada escritor otorga un contexto de experiencia propia, de memoria estética y social, del carácter de aquello que es para devolverlo en una cosa reelaborada y redimensionada por el lenguaje. Por lo tanto, la función del ensayo de arte o de literatura, su reflexión, abre la posibilidad de una nueva mirada sobre lo que tantas veces habíamos creído mirar de cierta manera.

Como los libros fundamentales a los que se vuelve de tanto en tanto, un buen ensayo, se vuelve imprescindible si penetra y se adentra en posibilidades especulativas que encuentran el hallazgo, el fondo mismo de la obra, para iluminarnos con un mapa donde las coordenadas dadas y la geografía anímica, estética y espiritual del artista u obra han sido capturadas abriendo un nuevo pasaje hacia el valor de la obra misma. El ensayista conduce hacia un laberinto en donde cada giro, cada vuelta, es un claro para percibir el estado de las cosas y sus encontradas, exactas, compartidas o antagónicas fabulaciones. Cada ensayo es una fabulación, un fragmento de un complejo juego —siempre desafiante— en donde lo que se descubre es una cierta forma de entender y rehacer el suceso artístico. Ejercicio de ruptura, resistencia y encuentro, el ensayo sobre arte surge como un faro de palabras para ahondar en la indescifrable realidad del artista.

Retomando la función o servicio del ensayo, valdría apuntar las diferencias entre en el ensayo anglosajón, como el de John Berger, más basado en la experiencia, más literario, que el ensayo francés, que parte desde lo ya establecido o argumentativo para desde ahí establecer un código (en este último se parte de citas, de referentes académicos y se genera un tejido de ideologías para crear un discurso). El primero es inductivo, el segundo, deductivo. En México hay una presente y profunda tradición del ensayo francés, retórico y académico, y se sospecha de un ensayo donde la experiencia del individuo es suficiente para demostrar el hecho. Se denosta la especulación de “lo que yo siento frente al mundo”. Sin embargo, el sentido intuitivo del ensayo anglosajón abre una fresca vía hacia el conocimiento de las cosas. Lecturas y experiencia se entrelazan para crear un ensayo donde se rescata el espíritu de los tiempos, se comparte lo leído y vivido con el lector abriendo —insistiré— un espacio común de complicidad.

El ensayo es un ejercicio de complicidad. Por tanto, la función del ensayo actual, propongo, podría ser el de recorrer un camino y abrir una brecha para revelar un discurso significante entre dos cosas que aparentemente no tienen unión entre sí, como relacionar la gastronomía con el placer estético. En ese caso, el ensayo deconstructivo —partículas del decir, aproximaciones desde lo mínimo para llegar a las partes— abre la posibilidad de asumir la “coseidad” última de la pieza de arte o la obra literaria. Es un ejercicio de mediación entre el hacer visual o poético, lo adjetivo, con lo que significa la materia de lo pictórico o de la poesía, lo sustantivo.

En su concepto de post producción, el teórico francés, Nicolas Borriaud, sostiene que la obra produce un sentido o discurso pero que, para ser entendido por sus interlocutores, se debe establecer un sentido, es decir, el espectador deberá generar una nueva dimensión o lectura de sentido. Este sistema de “post producción” lo genera el ensayista. El lector amplia y personaliza las claves o códigos. No hay lectura cerrada, hay post producción de sentido. El ensayista contemporáneo crea un disentido que hace participar al lector de un mundo de especulaciones, de “fabulaciones”. La creatividad es el elemento decorativo de la ciencia y la tecnología, pero es la esencia del arte, y el ensayista en su experimentación y fragmentación conceptual abre un espacio de convivencia donde obra, percepción, discursos propios y afinidad con el lector constituyen un nuevo territorio.

El centro es siempre un territorio improbable pero en sus márgenes se constituye la posibilidad de acertar. Y todo ensayo, como toda mirada o lectura, no es teoría es hipótesis, es especulación creativa.

15 de enero de 2006

Sensación espejo

“Sensaciones de vida prestadas, que el organismo rechazaba inmediatamente en este día. Y el organismo se dedicaba ya sólo a rechazar: una vez excluidas las sensaciones simuladas, ya no sentía nada de sí mismo; excepto una inanidad atravesada, pesada y cadavérica. […] Entonces, ¿qué necesitaba Keuschning? ¿Qué le apetecía? Nada, contesto. No me apetece nada. Y al pensarlo, sintió que tenía razón y quiso defender esa razón, frente a cualquiera. ¿Por qué se empeñaba en camuflarse? ¿Acaso era un peligro público? Durante casi todo el día, hasta ese momento, había tenido ganas de hacer algo, pero no había hecho nada excepto con la chica (y no recordaba ningún detalle): ganas de berrear, de exhibirse desnudo, de enseñar los dientes. Cobarde, pensó. Al mismo tiempo tuvo miedo de traicionarse en el próximo momento.”

Fragmento de El momento de la sensación verdadera, de Peter Handke.

8 de enero de 2006

Breve aplogía del chisme (o de cómo el cotilleo libera toxinas en pro de la salud personal)

Quienquiera que sea, en cualquier lugar del orbe, ha caído, en algún momento de su vida, en la tempestiva y violenta seducción del chismorreo. Hablar de los otros es también reconocerlos, hacerlos sujetos más que carnales, simbólicos. Cuando se habla de alguien, estrujando la noticia o anécdota hasta llevarla a límites incluso insospechados, se detona una manifestación de afecto, sea ésta de seducción o repulsión. Inocuos o febriles, los chismes corren como moneda de cambio de primera mano o de una muy manoseada. Se habla de los otros y uno escucha atento. Queremos saberlo todo, queremos que nos descifren a pinceladas y trazos el porqué de los sucesos cometidos. La prudencia y el guardar secretos son una virtud poco conocida por la mayoría. El chisme es un clásico juego de idas y venidas. Pero el chisme tiene sus virtudes, sus aristas que lo hacen una forma de entretenimiento social, de laxitud existencial y que permite el cotilleo, la risa y la distensión espiritual.

Quien niegue que más de una vez ha caído en las trampas de echarle un vistazo al “Hola” o a cualquier otra revista de este género, miente, miente impúdicamente. No hay salida alguna para no haberse visto frente a frente con una publicación de dicha índole. Las revistas del corazón ocupan un primerísimo lugar en las salas de espera de los consultorios, en la casa de las mamás y abuelitas, en las filas de los supermercados, en los baños de varios y varias amistades. La cuestión es que son como plaga, parecería que su objetualidad es omnipresente. Basta mirar, también, cualquier estanquillo de prensa para advertir la cantidad de títulos de revistas dedicadas a “asuntos del corazón” que no son otra cosa que los contenedores de una necesidad social y colectiva de empaparse de la vida de los otros, de aquellos que, creemos, tienen una vida “especial”. Tampoco olvidemos las múltiples ocasiones en las cuales, al asistir a cualquier reunión o evento social, irrumpimos en uno de esos grupitos que se aíslan en el rincón más alejado sólo para enterarnos que Juan, sí aquel todo virtud y sabiduría, ha dejado a su encantadora esposa, después de 15 años de “felicidad absoluta” para darse una escapada por París con cierta joven mozuela de 19 primaveras. O cuando en una cena comienzan a hablar de Hernández, sí Hernández, ese tan buen funcionario, honesto, capaz, prócer de la patria, que huyo del país con un fraude a cuestas de 2 milloncitos de pesos y que se los llevo sin que nadie se diera cuenta... Ya no hablemos de los multicoloridos, excesivos, etílicos y verdaderamente destornilladores de risa chismes sobre cierto literato que gastó su último premio entre un table dance y las muchas borracheras donde él pagó cada una y hasta el último céntimo de las cuentas. La cosa es fácil, nos encanta el chisme porque así nos sabemos parte del mundo que nos rodea. Los chismes nos hacen participes de realidades ajenas a nosotros pero que nos son compartidas para volvernos un poco testigos, un poco cómplices.

El Chisme, sí con mayúscula, para difundirlo es también un arte, no cualquiera tiene la credibilidad, y las agallas, para andar por el mundo soltando prendas ajenas para ponerlas en la lavandería de los comunes y mortales. Por ejemplo, la revista “Hola” guarda una línea editorial donde lo importante es ser una ventana de sucesos, no hace críticas ni lanza pullas, ni es amarillista, sólo expone a los personajes y sus vidas. Otras revistas optan por el sensacionalismo, por el cotilleo frívolo y vacuo y expone a los ahí nombrados en sus desgracias y caídas humanas. Nada más desalentador para ejercer los verdaderos fines del chisme. Porque el chisme es un ejercicio de inclusión, un ejercicio que es importante por su capacidad de ir tomando la temperatura de los sucesos y las personas. Aunque siempre es prudente escuchar varias versiones de los hechos. El chisme corrosivo y mala leche siempre termina ejecutando a su propagador. La verdad cae bajo su propio peso, tarde o temprano.

Es una dicha ver cómo el chisme real, auténtico, de origen, desenmascara al usurpador de los hechos. Pero el chisme que es contado para divertimento y apropiación de lo Otro, tiene otros fines, casi rayando en lo terapéutico. Queremos saber qué ha pasado, ponernos al corriente de quién, cómo, a qué hora ha sido, y si accedemos a varias fuentes terminaremos haciendo un bosquejo con las partes. Saber de los otros es también ponernos en contacto con nuestros deseos, miedos, angustias, etcétera. Al oír un chisme proyectamos en ellos nuestros propios deseos (ay, cómo me gustaría haber sido yo la que se hubiera atrevido a dejar al marido para irme con Santiago...) y nuestra moralina más recalcitrante (pero cómo, es una loca perdida, dejarlo todo para irse con Santiago...), lo cual hace de este ejercicio chismorréico un buen momento para detenerse y hacer un análisis de autoconomiento.

El chisme funciona socialmente por que es una ventana a las vidas ajenas y, al mismo tiempo, a la auto observación. Sirve como catalizador de los problemas que nos aquejan y pone de manifiesto la necesidad de sentirse involucrado con los demás. Distiende la conversación y da paso a un grado de intimidad que nos permite sentirnos, incluso, hasta un poco más cómodos. Cuando el chisme surge de la buena intención, del paso sólo para divertirse y comentar el último punto, sobreviene un encuentro: sabemos que está ocurriendo y cómo y nos hacemos o no partidarios del ente sujeto al chisme. Estamos estableciendo una forma de conocimiento y entendimiento. El chisme, pues, es una forma de descubrimiento y asombro, una puerta que conduce a la disección de la condición humana en su más alto rango y, también, en sus más bajos fondos.