Sobre "Latinale 2006"

Sobria, no sólo de alcohol sino de euforia, me atrevo a escribir algunos apuntes sobre Latinale, el festival móvil de poesía latinoamericana que armaron Rike Bolte y Timo Berger. Como todo encuentro de poesía siempre es festivo ver a algunos amigos como los propios Timo y Rike. Encontré gozosísimo ver al Julián y a Mónica (a quienes se les ve en inusitadas visitas relámpago al DF), a Carrasco, a Roxana, a Douglas, a quienes había visto en otros encuentros y/o países. Revolución total conocer al Casas y a Raimondi, tipazos de alto calibre. Extrañé conversar más con Nora, con Gladys y Aurora. Brincamos todos con la música de Dani (de quien escuchamos hace un par de días su disco y puso a brincar y saltar a la Nepote, a Ehitel y a la Elena) en cada presentación y sobre todo en aquel barco-discoteca en la que casi me desmayo… Berlín y Munich (sobre todo Berlín) valen la pena como para hacer otro viaje. Los chocolatitos que Mónica y Julián descubrieron (con dosis de parmesano, balsámico, curry y otras exóticas mezclas) todavía hacen las delicias de los comensales que vienen a mi casa. Berlín es extraordinaria ciudad. Así como lo fueron las madrugadas donde el Casas contaba sus historias (que, dicen las lenguas ultraterrenas, son sus propios cuentos pero más aderezados) y tenía comiendo de la mano a todos los que le escuchábamos. Pero sobre todo el “gato arengador” se llevó las palmas. Y su seudo “golpe karateca” que mata a las dos semanas. Las lecturas (dicen que la de Bonn fue lo más) fueron muy buenas, el teatro de Munich, el Mufathalle, era perfecto: poca luz, escenario chido y hartas chelas. En el Instituto Cervantes se llevaron las palmas Carrasco, Casas, Herbert y la traducción (plus, plus) de los poemas de Diegues. Aunque en realidad creo que todos leímos bien. Unos más performáticos que otros, con distintos, muy distintos registros que ejemplifican “algo” de lo que está pasando en la poesía latinoamericana. El texto de Tom Schulz, poeta alemán rebueno, casi saca las lagrimitas de varios poetas de lo bueno que era. Timo y Rike verdaderos amos de mover el abanico dieron en el centro: todo corrió sensacionalmente, la presentación con los poemas traducidos, sus introducciones a cada poeta, la organización y el “látigo negro” para mover a la masa de poetas medio despistados, crudos y desmadrosos. La gente del Cervantes también se lleva aplausos. Creo que la plática en librería La Rayuela fue muy buena, la idea de la distribución a través del “camelleo” es lo que está sucediendo hoy día. ¿Qué es? Muy fácil, la Medrano le pide a Casas y a Raimondi que se lleve TODOS los títulos que ella distribuye en Argentina, la Roxana lleva revistas y libros del Perú, yo llevo libros de El billar de Lucrecia y de otras editoriales mexicanas como Bonobos o el libro de Tarrab. O sea que la cuestión es que la poesía latinoamericana circule por AL, por el mundo entero si es posible, gracias a la generosidad de un par de manos que cargarán libritos por aeropuertos, centrales camioneras, guaguas líricas (Aurora Arias dixit) hasta ponerlos frente a sus posibles lectores. Esto, junto a festivales como Latinale, Salida al mar, Poquita Fe o Estoy afuera, hacen posible que los autores nos conozcamos, que la poesía se ponga en juego. Y vaya un hip, hip hurra a Timo y a Rike por hacer el “catálogo” (que para mí es más un libro-antología) en donde queda, a manera de memoria, los poemas traducidos y las semblanzas y fotitos de los poetas que fuimos a esta primera emisión de Latinale (que esperamos tenga más emisiones). En Latinale no hubo nada de puñetes a la cara (discusiones eternas sobre la melcocha de la poesía, golpes bajos sobre que poesía es mejor si la de tal o cual país, etcétera) sino pura camaradería (más allá de que te gusté o no la poesía de xxx). ¿Será la edad? Porque todos andábamos rondando los treinta y pico de años. Y si no pongo fotitos acá es porque mi cámara es una mierda que agotó su memoria en tres tomas. Pero ya prometió Julián (con la generosa mano de Mónica) que mandará archivo con las fotos. Espero que así sea…. Latinale. Camioncito volador y poético por la Alemania.

Comentarios

gladys gonzalez dijo…
hola rocio
que lindos recuerdos de alemania
besos
gladys