Sensación espejo

“Sensaciones de vida prestadas, que el organismo rechazaba inmediatamente en este día. Y el organismo se dedicaba ya sólo a rechazar: una vez excluidas las sensaciones simuladas, ya no sentía nada de sí mismo; excepto una inanidad atravesada, pesada y cadavérica. […] Entonces, ¿qué necesitaba Keuschning? ¿Qué le apetecía? Nada, contesto. No me apetece nada. Y al pensarlo, sintió que tenía razón y quiso defender esa razón, frente a cualquiera. ¿Por qué se empeñaba en camuflarse? ¿Acaso era un peligro público? Durante casi todo el día, hasta ese momento, había tenido ganas de hacer algo, pero no había hecho nada excepto con la chica (y no recordaba ningún detalle): ganas de berrear, de exhibirse desnudo, de enseñar los dientes. Cobarde, pensó. Al mismo tiempo tuvo miedo de traicionarse en el próximo momento.”

Fragmento de El momento de la sensación verdadera, de Peter Handke.

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