To Dwell

Hasta ahora sólo cansancio. Insomne, como debe ser después de 20 horas de viaje-cambios en horario-alimentación y niveles de adrenalina, escribo desde las horas idas, desde la memoria que, como espacio verdadero, es donde reside nuestra identidad, nuestra persona. (¿No somos sólo eso, un registro compactado de trazos, despojos y rastros?) Me mueven los afectos, los que sí cuentan. Los de la amistad que se comprueba con el tiempo, con los encuentros. Y si el viaje trae consigo siempre la sensación de tránsito, de estar en un no lugar perpetuo, los lazos, “esas amorosas venas” como las he llamado que fluyen con los amigos, con los nuevos y viejos amigos, le dieron a mi persona gravedad. Gravedad necesaria para hacer más habitable los días fuera de casa. Lejos de Ehitel y su amorosa gravedad, lejos de mi refugio. Lejos de Basho y su callada complicidad felina. Y la poesía recorre todo este trayecto. La poesía ha sido ancla, destino, cartografía. Peso. Necesario peso para no dejar la tierra.
Y aquí un poema mío sobre esto…

Habitar

Hablo de un quieto recuerdo que sostiene al mundo.

Hablo de ábsides y naves, de estructuras demudadas
que sostienen el hilo del aliento.

Patria es un lugar tan lejano, y exacto, construido por los ojos.

Hablo de la voracidad del viento y pregunto por la historia de mi rostro.

Hablo de un espacio:
Baño de espuma donde lilas asoman su amor a lo largo de la
espalda. Abrigo de agua, ejercicio de materna estancia con que
cubro el cuerpo: suave palabra que guarece al ángel de Betania.

Y no hay más fulgor que este baño diario donde el jabón y el agua izan, día a día, a la puesta del sol, el alma herida.

Sonoro hombre que, bajo la ducha, entre bisagras, abres
los lamentos de tu cuerpo y clavas —anclas— tu corazón
anochecido en el vapor que vela por tus llagas.

Hablo de un arraigo:
Habitar es un milagro posible gracias al aliento detrás de la nuca
que inflama la memoria y los aleros.

Hablo de una certeza:
No han de borrar mi nombre del libro de la vida
ni esconder a su Oído el hambre de mi duda.

Todo nudo es una gota en espera para izarse en un peldaño:

/ el cuerpo reviste las anotaciones del tiempo /

en el polvo —salto— se guarda la sospecha.

Comentarios

Anónimo dijo…
To Flow

¿Quién mira a quién?
¿El río a ti? ¿O tú el agua?
Tal como el tiempo cruza el puente,
Así tu alma fluye inusitada.

TC.
baudelaire3 dijo…
R: desde que Jacobo S. me diera tu Basalto hace cinco años atrás, allá en California, que me dije que esta muchachita tenía lo suyo para decirlo. Después de leer Habitar (éste y los otros poemas), sólo me queda confirmar la primera intuición y felicitarme de haberle entregado el libro a Julio Carrasco y tantos otros. La foto, dicho sea de paso, da para mucho, muchísimo. Veo ahora los posts anteriores, y en la foto de Pedro leyendo me dio cuenta de que así es como hay que leer: con los huevos, con el ¿alma?, con definitivamente todo lo que uno tenga.

Besos,

C
Habitar es un privilegio, aunque sea cara la moneda con que se paga la estadía y el fulgor no sea más que un detalle ritualizado, no hay un momento y un lugar mejor que éste para preguntarse por la historia de su rostro. No creo que te vayan a sacar de los libros de la vida, precisamente por esa hambre que te impulsa. El poema es muy bello y en la foto te ves preciosa

alejandra
Rocío Cerón dijo…
Querido C, gracias, como decimos aquí, qué te tomas...La verdad es que ha sido un libro difícil de gestar, pero ya va afincando en la página...Pedro leyó con hartos huevos, y la verdad es que leer de pie te da una energía más irradiadora, tu cuerpo se prepara para darle cauce a toda la potencia de las palabras, de lo que dices. En la lectura de Valencia el Pedro, Carlos Durá y quien esto escribe, nos pusimos de pie ante el estimado público. Todo un trance leer así, aunque le tiemblen a uno las piernitas...
Un abrazo desde acá hermano, ya sabes que acá tienes casa, comida y sustento.
R
Rocío Cerón dijo…
Alejandra, no sabes cómo odié al G Carrasco cuando supe que se habían ido a tomar unos tragitos allá el año pasado en la Latinale (yo quería (quiero) conocerte!!!)... Desde hace un par de años, cuando conocí tu poema "Yo cactus" y otros poemas que leí mediante la mano generosa de Bello, me conecté con tu poesía. ¿En qué andas?
Te agradezco tus palabras, y sí, espero no ser olvidada en el libro de Él.
Un abrazo,
R
Rocío Cerón dijo…
To Flow:

"Various dangers come at you from water. (...) I am the kind of person who says let´s wait and see.", Anne Carson, Plainwater, The Anthropology of Water
Rocío, no todos son tan generosos como Bello y yo también tenía (tengo) ganas de conocerte. Fui a la lectura de la Latinale y quedé muy sobrecogida con tu performance y sobre todo ese verso "Debajo de la lengua hay un presidio". He mantenido diálogos poéticos con ese verso desde entonces y me detesto por haber sido tan tímida o tan arrogante como para insistir en conocerte. Sin embargo, yo me presenté y te dije que ese verso era magnífico. Tú me agradeciste pero como que no se dio la onda para hablar. Yo pensé que tú no conocías mi trabajo y por supuesto Carrasco no fue de gran ayuda.
Conocí tu "Basalto" en México en un encuentro de poetas en el país de las nubes hace varios años. Yo estaba un poco decepcionada con el encuentro y una amiga poeta de allá para consolarme me lo dio a leer. Fue un gran consuelo realmente, pero tú no aparecías por ese encuentro y es así como también perdí mi segunda oportunidad de conocerte el año pasado en Berlín.
Sin embargo, puede que no sea tarde. Si quieres puedes escribirme a mi correo electrónico aledelrio@yahoo.com y te cuento qué ha sido de mí.
Muchos saludos de
alejandra
Ale, me entrometo en vuestra conversación, sólo para decirte que te escribiré a esa dirección, que ya tenía pero que me confirma que sigue siendo la misma, para que me des tu dirección postal secretamente (hehe) y así te envío Transversal. Un beso enorme, y pásate de visita a mi blog, que te kere mucho tb.

Rocío, de nuevo besos miles para ti y fantástico poema.
Anónimo dijo…
"Pilgrims were [are] people whom figured things out as they walked. On the road you think forward, you can think back, you make a list to remember to tell those at home." Yes, the same Anne Carson, in Plainwater, The Anthropology of Water, while she was purely flowing and dwelling. I love this book and her conexion with Kafka world. I read The Methamorphosys when I was sixteen. Blame my sister for that. I started Eros, the bittersweet last night. I catch myself look at the pages and thinking that was you looking the same pages, incredible wierd sensation.
T.onatiuh C.atalá
Rocío Cerón dijo…
En efecto tengo Eros, the bittersweet, aún no lo comienzo estoy atrapaa en Spiritus de kadaré, autor al que amo con pasión, ¿lo has leído Tonatiuh?
Rocío
Tengo junto a mí, a mi derecha, el libro The Pyramid (o La pyramide) de Ismail Kadare. He manoseado ya algunas de sus novelas: Crónica de una piedra, La hija de Armaguedón, Elegía a Kosovo, El Concierto... No conozco el titulo que mencionas, Spiritus, ni he leído todavía su obra poética. Sólo espero, sin ofender, que ésta sea más relevante que sus novelas. Una obra novelística que me ha apasionado por su soltura y belleza, últimamente, es la de Orhan Pamuk, sobre todo su "Turkía". ¿Le has leído? Es una autobiografía fascinante y te la archirecomiendo. Regresando a tu Ismaelito, conocí a un cantinero albanés, en Memphis que me contaba, siempre borracho, que las putas en Grecia costaban un dólar; ¡era un gilipollas el tío!
Te abrazo con el fervor de un marinero en tierra que sueña con ver el mar un día.
Equivoqué, lleno de emosión quizás, el titulo de la autobiografía de Pamuk aqu'i arriba, se llama: "Istanbul: memories and the city". O, en nuestro castellano: "Estambúl: la ciudad y memorias". En ella, este excelente escritor turco tiene la astucia de hacer una metáfora entre las sombras de una pareja caminando por la calle, con la noche que se extiende y cae sobre la ciudad. Es genial.