26 de agosto de 2006

LatinLog, antología de poesía latinoamericana

Timo Berger y Rike Bolte, verdaderos exploradores de la poesía latinoamericana, han creado una página donde, dicen los versados en estos asuntos, se encuentra la poesía "cargada y de garra" de las recientes promociones de poetas de AL. Autores de Brasil, Chile, Costa Rica, Argentina, Perú, México, entre otros, se encuentran aquí con poemas traducidos al alemán y en su versión original en español.

http://www.satt.org/latin-log/

17 de agosto de 2006

Pura nostalgia

Apenas leí el blog de Pedro Montealegre donde aparece una foto de él y de Javier Bello en su paso por Valencia. A Bello lo he querido conocer desde hace tres años. En mi última visita a Chile estuve a punto de lograrlo pero una cruda infame me mal parió el día y tuve que pedirle disculpas por no verlo. Luego me encontré con un correo de la Montserrat Álvarez (a la cual tampoco conozco en persona pero llevamos una interesante epistolar), y me pregunté cuándo nos veremos en vivo. Recibí también un correo de un amigo del Perú donde me dice que estuvo con la Faesler cenando ayer en el Cuzco. Y después de todo me he quedado con una terrible sensación de nostalgia. Es que uno extraña a veces a personas que jamás ha visto (como a ciudades que jamás se ha ido pero que se han ido fabulando en la cabeza a través de las lecturas, de las postales orales de quien te cuenta de sus viajes) y más a aquellas con las cuales se han vivido situaciones profundas.

Y la nostalgia se ensancha, se apodera de uno cuando los recuerdos se agolpan y no ceden a la cotidianeidad, a este día a día con sus responsabilidades y quehaceres ordinarios. Recuerdo aquella frase de María Zambrano que decía, más menos, “patria no es la tierra donde se ha nacido sino donde se va dejando la mirada” y donde se van dejando los quereres, añadiría yo. Y así he dejado pedacería de alma en encuentros con amigos y amigas que extraño ver, que siento nostalgia de ellos.

Escribo esto para decirles a la de la Torre, al Gaspar, a la Pavón, al Germán, a la Montse, a la Faesler, al gran Cucu, al Héctor Hdez, al Llach, al Guillén, al Mills, al Herbert, al Timo, al Higa Taira, a la Roxana, al Bello, al Portillo, al Tarrab, al Solíz, al Cristián Gómez, al Julio Carrasco, al P. Ñol, que ya es tiempo de que nos volvamos a ver o que nos veamos por primera vez.

12 de agosto de 2006

El libro y su futuro*

Los libros nos transforman, y nos permiten trascender tiempo, espacio y circunstancias. La lectura de un libro abre siempre un espacio navegable, un lugar de encuentro y desencuentro, un territorio del que no saldremos siendo los mismos. En la antigüedad lo que había era “libros orales”, transmisión de la memoria a través de la palabra hablada, palabra contagiada por cada voz que la decía. Luego vendría la búsqueda por dejar el rastro, el exacto matiz de lo dicho. Los caldeos escribieron sobre barro, quizá con la idea de que este material guardaría perennemente su historia. Y ya desde ahí una cierta forma del libro se ejercía: cada tablilla de barro era unida en forma parecida a como hoy se siguen haciendo los libros rústicos. Luego vino la escritura en piedra, en pieles, en papiro (los egipcios dejarían así vida y memoria), en tablillas de marfil, en hojas de madera encerada, en pergamino o en vitela.

Desde el año 868, cuando Wang Chieh imprimió el primer libro hecho en planchas de madera, pasando por los libros hechos a mano por los santos varones de los copistas que vivían, bebían, comían, dormían y transcribían en los scriptoriums, siguiendo el gran nacimiento del libro impreso con tipos sueltos de metal de Gutenberg en 1456 (la Biblia sería el primer libro salido de ésta imprenta) y su posibilidad de masificación, hasta el día de hoy que la tecnología ha logrado no sólo aumentar las producciones sino crear audio libros, libros visuales o poner a la mano de cualquiera una inmensa cantidad de títulos, a través de Internet y los e books, el libro sigue firme, presente. ¿Pero cuál será su verdadero futuro?

El libro visual, el libro performance, el libro de artista, el video libro, las múltiples formas de desdoblar los contenidos, las historias, el libro multidisciplinario. Se cambia el continente pero el contenido sigue ejerciéndose desde el lenguaje. ¿Es sólo necesario tener las palabras frente a nosotros en el ordenador? ¿Y la objetualidad del libro, dónde queda, nos es necesaria? ¿Cómo serán los hábitos de lectura del lector futuro? En el libro performance, éste se presenta como una entidad orgánica que va haciéndose en un espacio, lugar y circunstancia determinados, es un libro testimonio, ¿ahora la historia se escribirá desde el acto preformativo de la experiencia laboratorio del escritor-testigo?

Los libros nos transforman y el tiempo ha transformado la visión que tenemos del libro. El lenguaje jamás desaparecerá, lo que cambiará son las formas en las que el conocimiento llega a nuestras manos. El libro tenderá a ser un objeto cuya seducción se amplíe a todos los sentidos: Un libro multidisciplinario y polifónico.

* Para reflexionar sobre el libro y su futuro y el rol que jugarán las bibliotecas hablaremos Samuel Martínez, quien esto escribe e invitados (entre otros Martha Hellion) el próximo lunes 14 de agosto a las 17:00 hrs en el nuevo programa de la barra de Radio Ibero (90.9 de FM) ZAP!

2 de agosto de 2006

Vanitas*

No es mi alma la que peca en la construcción de este jardín. No puedo evitar la devoción a la belleza, por fatua e irregular que ésta sea. Sueño parterres floridos en esta esquina de vida. No veré nunca los límites del Gihón, el Hiddequel, el Éufrates o el Pisón. Pero he comido de una fruta que me hace padecer deseo de Edén. Quiero un huerto y una viña, un vergel sin rejas con perales dorados y fastuosas vides. Y una palabra en cada columna que sostenga al Templo que convoca al verano eterno. Deseo cerca de mis huesos ondas de olores que salpiquen la memoria. Tanto derroche de naturaleza, se me dirá, es pura vanidad ¿pero no es acaso la opulencia el único halito decente que permite un descanso ante el paso hacia la muerte? Vanidad de belleza, esa es mi falta.
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Exponerse, desnudar la euforia y las tinieblas, creencia de que el milagro es descubrir, de pronto, en lo insólito de lo cotidiano, que el amor propio al descubierto es la vanidad perfecta.
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Todas las causas de la vanidad se reducen a la deformidad del alma humana pero sin esas deformidades no habría cabida para el lenguaje, ni para la belleza.
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Dicen que la soledad cura la profunda vanidad del hombre, yo conjuro que ésta, como la humildad falsa, son la vanidad en su cara más temible.

*Fragmentos del libro objeto Vanitas, especialmente realizado para los miembros de Docena.