Sobre difusión de poesía (entrevista de R.C. con Romina Freshli para revista Plebella-Argentina)

¿Cuál es la relación entre la poesía y el mercado?
Creo que no existe una relación definida, es decir, el mercado para narrativa es amplísimo y claro. Las empresas editoriales destinan grandes recursos para la promoción y difusión de los autores de narrativa, no así para los de poesía. Claro, a menos que sea un libro de poemas de Joaquín Sabina, donde la venta de miles de ejemplares se encuentra asegurada. El mercado de poesía es en realidad un mercado casi entre productores y lectores. Algunas librerías abren pequeños espacios para la venta de libros de poesía, sin embargo jamás en la dimensión del espacio con el que cuentan, por ejemplo, las novelas. Creo que el mercado de poesía se está reinventando gracias a las editoriales independientes y a diversas estrategias de delivery o entrega.

¿Qué es lo alternativo?
Lo alternativo es crear estrategias de “encuentro” entre la poesía y sus lectores. Una forma es lo que hemos venido realizando junto con el colectivo MotínPoeta: eventos, tipo kermesses culturales, en distintas azoteas de la ciudad de México, en donde, de manera directa, los poetas y/o las editoriales independientes ponen a la venta sus ejemplares. Esto en un ambiente de camaradería, festivo y en el cual nos saltamos a los mediadores: distribuidores, librerías. Y en donde el público y los lectores pueden tener un contacto más personal con los poetas o con los editores. Otra estrategia es crear vínculos comerciales directamente con las librerías de distintas ciudades (esta es la apuesta de EBL) a las cuales les enviamos entre 10 y 15 ejemplares de cada uno de nuestros títulos, con ello evitamos el alto costo de los ejemplares ya que un distribuidor en México se queda con el 60% del costo de tapa del libro. También creo que los proyectos multidisciplinarios abren cancha para que un público más amplio se familiarice con la poesía. Nuestro primer proyecto Urbe Probeta (producido por MotínPoeta y discos Konfort) conjuntó poesía y música electrónica en un proyecto que fue presentado en vivo en Madrid, París y ciudad de México. En esta última ciudad logramos convocar a un público de más de 1000 personas, cosa insólita para un proyecto de poesía joven. Otra alternativa, que realizan editoriales de poesía mexicanas y peruanas como Ditoria y Álbum del Universo Bakterial, es crear comunidades de lectores los cuales compran por adelantado los títulos, con un precio más barato que el de tapa cuando llega a librerías. Esto permite tener fondos para seguir con la producción de los libros.

¿Cuál es el objetivo concreto de la difusión de poesía en ciudad de México y en México?
Creo que el objetivo principal es el de recolocar de nueva cuenta a la poesía contemporánea en la mirada de los lectores. Y, también, la de encontrar nuevos públicos que no necesariamente son asiduos a la poesía, sea esto por desconocimiento o falta de educación. La poesía en México ha ido perdiendo espacio no sólo en librerías sino en la lectura cotidiana de los lectores. Tanto los autores como las editoriales están obligadas a repensar las formas o vías de encuentro con sus posibles consumidores. Si no estaríamos condenados a sólo leernos entre poetas, en el mejor de los escenarios posibles.

¿Es la poesía un espacio profesional? ¿puede serlo?
En tanto dimensión que es un oficio, una labor personal y comprometida yo creo que es, de facto, un espacio profesional.

¿Qué prácticas involucra la poesía? (el trabajo con/sobre poesía)
Creo que en México la práctica de la que más adolecemos es la de una crítica pusilánime, corta, chata. Hay un par de críticos de poesía, sólo eso. En los medios escasean las reseñas de libros de poesía. Las reseñas críticas se hacen sólo de algunos libros, en su mayoría de autores ya muy reconocidos. En el ejercicio de la poesía joven mexicana no hay una crítica seria, estimulante. Por tanto, si alguien (que no está en el medio poético) quisiera tener un panorama de opciones gracias a esta crítica para ir a comprar un libro de un autor joven se quedaría en blanco. Otra situación también que hace que el público no se acerque a la poesía contemporánea es la decimonónica forma en que se realizan las lecturas de poesía: mesas de paño verde, botellita de agua y cuatro poetas que leen de forma lacónica. Creo que los formatos de presentación-lectura de la poesía deben renovarse al igual que la forma en que se lee poesía. En este sentido, los poetas mexicanos tienen poco que ver con la presencia más performática de sus pares sudamericanos.

¿Qué lugar tiene la poesía en la vida de la gente?
Entre cierto sector (mínimo) de la gente en México la poesía es algo con lo que se convive cotidianamente. Creo fervientemente que, en la dimensión en que poetas y editores estemos conscientes de la labor de “acercamiento” que hay que ejercer con los lectores y los posibles lectores de poesía, lograremos que la poesía transmine a un mayor público. Por ello es importantísima la labor también de difusión entre los jóvenes de nivel superior, medio superior y universitarios. Si logramos que se acerquen a la poesía desde esta edad, tendremos fieles lectores de poesía.

¿Puede la poesía ser masiva? ¿por qué?
No creo que sea un asunto cuantitativo sino cualitativo. Hay miles de lectores para poemas de Joaquín Sabina ¿y? Creo que es mejor que exista una comunidad de lectores que estén abiertos a la poesía contemporánea con todos sus distintos registros a miles de lectores que sólo se permitan un tipo de poesía.

Comentarios

Viktor Gómez dijo…
¿Por qué esa obsesión o preocupación de los periodistas (más aún los que no leen poesía) por el número, por la masa, por el éxito medido en cifras, dolares, premios, horas de audiencia?.

Me gustó tu respuesta, es muy coherente con el propio ejercicitarse (vitalista, generoso, arriesgado, insumiso, acomercial y adictivo) en este anti-oficio que es escribir poesía.

Buena semana,

Viktor
Viktor Gómez dijo…
¿Por qué esa obsesión o preocupación de los periodistas (más aún los que no leen poesía) por el número, por la masa, por el éxito medido en cifras, dolares, premios, horas de audiencia?.

Me gustó tu respuesta, es muy coherente con el propio ejercicitarse (vitalista, generoso, arriesgado, insumiso, acomercial y adictivo) en este anti-oficio que es escribir poesía.

Buena semana,

Viktor