5 de junio de 2008

¿Cómo se vive en un faro?

Después de conocerla, y leerla y saber que vive en un faro, no me quedo de otra que preguntárle, qué, cómo, cómo es vivir en un faro, que es donde ella vive. Menchu Gutiérrez, poeta y narradora española, me contestó con esta foto, a cuyo pie derecho se lee: "Hemos dibujado una casa en el mar, hemos abierto una puerta y encendido luces. Vienen de lejos: cada ola es una embarcación."


Detrás de la boca, un libro de Menchu Gutiérrez

por Rocío Cerón

“¿Qué hay debajo de la lengua? (…) Debajo de la lengua hay un presidio”, así comienza y termina el poema "Sublingual", de quien esto escribe. Lengua, saliva, boca, nacimiento articulado del lenguaje. Balbuceo primero. Palabra perdida, arrojada. Lenguaje que libera y es presidio. Misterio que se envuelve entre los dientes, las paredes suaves, la lengua. (Un beso fugaz es el principio del mundo, como aquel principio en el cuadro de Gustave Coubert). Y de pronto recibí Detrás de la boca de Menchu Gutiérrez. Y los alisos vocales llegaron.

Escribir con la boca, sustentar el mundo, o mejor, reescribirlo, definirlo en sus líneas y contornos, edificar en el susurro un imperio, espacio íntimo donde las historias del Libro de la boca (libro dentro del libro de Detrás de la boca), arrojan sal y dulzor, ácido. Se arremolinan los tejidos de historias en una urdimbre donde un prisionero revela y agota las palabras hasta él asumirse silencio. Silencio como posibilidad, cueva del habla donde todas las historias, la memoria y el porvenir encallan.

Una espina atraviesa de extremo a extremo la lengua, la sangre que cae del sacrificio asienta ya un sitio donde los dioses podrán residir. Y si la oración sale desde la boca, es por ésta misma desde donde el hombre se relaciona con el Otro, o con la Otra, debería mejor decir: la Madre y su leche contactan con la boca de un ser que atiende su necesidad básica: alimentarse. Actividad con la que el ser humano comienza a entrelazar el tejido de la vida. Leche, sangre, primeros sabores. Detrás de la boca es en este sentido una historia de vida, de muchas vidas, de ahí su permanente vínculo con otras culturas y otros tiempos que permiten al lector abrir la boca de asombro, en otras callar y otras más, desear nunca haberla abierto.

Desde el aura simbólico de lo líquido, de lo sutil (como remembranza de las aguas amnióticas, de la primera cavidad de pulso) hasta la violencia de la guerra y el encierro del prisionero (debajo de la lengua hay un presidio) Detrás de la boca arroja al lector hacia un espacio de ecos, como el salón de los mil espejos donde todas las historias, como las estancias de este libro, componen una sinfonía. Ritmos bucales, de silabeos, susurros y silencios, de colmillos dorados y dientes ennegrecidos, de arte dentaria y lenguas atravesadas, de libros que uno come para saber la verdad como San Juan, de lenguas que callan y conciencias que se aposentan entre los dientes para guarecerse de lo inevitable. Si el hombre ha hecho historia es porque tiene boca. Boca que apunta y mata, que da vida, recompone o que guarda para sí todos los horrores del teatro del mundo. Boca-teatro. Boca-escenario. Boca- El telón ha caído.

Cuando era niña, al llegar corriendo hacia mi abuela después de jugar, llegaba sofocada y con la boca abierta, entonces ella me decía, “No se te vaya a ir el alma por la boca”. Como si tanto ir y venir de aire, tanta respiración agitada fuera a desembocar en que el alma, en ese momento de agitación, se desprendiera y se saliera del cuerpo por la boca. Extraña creencia. Y sin embargo es una creencia muy primitiva, la boca es el punto de conexión entre los mundos material y espiritual. Una sílaba es el nombre de Dios. Yo llego a Dios por mi aliento, la oración que sale del alma tiene por fuerza que salir por la boca. Y el personaje principal de Detrás de la boca, el prisionero, cierra la boca para no alejarse de una parte divina hasta que estalla en risa.

Se podrá decir que esta es una novela compuesta por fragmentos, se podrá también decir que Detrás de la boca es una sucesión narrativa de hechos, sin embargo su sustrato primero radica en el ejercicio poético. El despliegue de imágenes y la plasticidad de las sensaciones presenta una conexión con el decir poético, el decir puntual y esencial, cito a la autora: “Y es que una boca busca siempre reflejarse en otra boca, como en un espejo.” o “El niño juega con la saliva. Antes de la leche fue la saliva: el líquido amniótico de la lengua, el sabor cero”.

En este libro, contenedor de otro libro, hay una poesía que surge desde la punta de la lengua, como un punto brillante. Justo en ese pequeño contorno del decir, con la puntita con la que se acarician los párpados cerrados del amado, la autora nos ilumina con una boca que calla y que contiene todos esos pedazos de un espejo hecho añicos, que es la historia del hombre, en un libro con un gran secreto detrás de la boca. El secreto que todas las bocas han guardado.

1 comentario:

Tonatiuh Catalá dijo...

Al leer esto, desem-boqué en un poema de Miguel Hernández (cito de memoria):

"Boca que arrastra mi boca,
boca que me has arrastrado,
boca que vienes de lejos,
a iluminarme de rayos[...]
Boca poblada de besos,
pájaro lleno de pájaros."

Detrás de la boca está la lengua,
y detrás de ésta se encuentra el alma, el corazón, la vida. La boca es vida y es muerte -ese pez que por la boca muere.

Tengo un amigo ruso. Es mudo. De alguna forma su lengua silenciosa es otra lengua; hay lenguaje en su lengua muerta. Hay risa y su voz tiene el susurro del mar -¿junto a ese faro?-; el silbído de una locomotora; el trinar de un gorrión.

Si "en el principio fue el verbo", también en el principio fue la boca. Pero detrás de la boca, como lo supo tu abuela y lo intuye Menchu, está el espíritu.

Y el lenguaje del espíritu tiene el alfabeto de la luz, el aliento de las alas de los pájaros, el sonido del viento entre las ramas de los labios de los enamorados.

Mi lengua, aquí digital, desem-boca de nuevo en aquel poema: "...Muerte reducida a besos, a fuer de morir despacio".

Gracias por descubrirnos el mundo de Menchu. Al faro!, digo, como Virginia.

Saludos mexicanos desde Texas.