30 de mayo de 2006

Nota publicada en El Reforma (en primera plana) sobre la Agencia de Poemas para Toda Ocasión

Del corazón del poeta a la puerta de tu casa

No son pizzas, pero se entregan a domicilio; no son flores, pero ayudan a conquistar, aunque también pueden ser útiles en funerales, bodas y bautizos. Se trata de la poesía por encargo que distribuye la Agencia de Poemas para Toda Ocasión, encabezada por la poeta y editora Rocío Cerón.
Sin importar cuál sea la situación, los poetas que forman parte de este experimento se encargan de escribir versos bajo pedido a cambio de una módica suma; aunque, en ocasiones especiales, se acepta el pago en especie.
Pero eso no es todo, la entrega puede ser tan variada y original como el solicitante lo desee. Si la ocasión lo requiere, el texto puede ser leído personalmente por un poeta; puede llegar enmarcado o acompañado de una botella de vino o flores, explica Cerón.
En este experimento poético, el reto de los artistas es desarrollar, con límite de tiempo, un tema específico y escribir algo de calidad.
Y en caso de que al cliente no le guste el texto, tiene la ventaja de poder devolver la mercancía sin costo.
Quien quiera un poema para cualquier ocasión, puede obtenerlo en poemas_baras@yahoo.com.mx

Patricia Cordero

Artículo tomado de: www.reforma.com/cultura/articulo/652476

NUESTRO POOL DE POETAS SIGUE ABIERTO A PARTICIPACIONES, SI ESTAS INTERESAD(A)O ESCRÍBENOS AL CORREO DE POEMAS BARAS.

18 de mayo de 2006

La interdisciplina y el delivery poético*

Rimbaud decía Yo es un otro. Otro que se ejerce desde la poesía en el momento en que el poeta genera una experiencia de identidad al hacer su otredad. Un yo que existe sólo al formar parte del otro. Ese que no soy yo permite conocerme para crear un yo, se diría. Si para los antiguos griegos la poesía era el verdadero y trascendente arte (o una cosa más allá del arte ya que no tenía “utilidad” material sino un factor espiritual, irracional, casi de carácter sobrehumano) ya que las otras artes eran imitativas de la Naturaleza -mientras que la palabra era la única cosa que nombraba al mundo y separaba al hombre de la Naturaleza- en el mundo moderno, la poesía comienza a desenvolverse también en relación, y en conjunción, con otras disciplinas artísticas como la música, la pintura o la ciencia. Una posibilidad que le ha abierto a la poesía una distinta relación con sus escuchas o lectores.

A pesar de la política cultural que ha tratado de fomentar la lectura en nuestro país, los niveles de lectura en general suelen estar por debajo de la media de otros países. La falta de lectores de poesía no es sólo una cuestión de política educativa. A través de los años me he preguntado cuál o cuáles son las razones de ello. Una cuestión fundamental es cómo nos acercamos los poetas a esos posibles lectores o escuchas de poesía.

A finales del 2002, Carla Faesler y yo fundamos un colectivo de poesía llamado MotínPoeta, cuya principal característica fue y es la de generar proyectos que tengan como punto de partida y detonante a la poesía en relación con otras artes para tratar de crear distintas vías de experimentación entre la poesía y otras disciplinas y generar distintos caminos para la entrega de la poesía.

Personalmente, creo en la interdisciplina como una forma de experimentación del universo, como la creación de un paisaje complejo en donde a partir de la interacción de los distintos lenguajes creativos se genera una red de relaciones dinámicas, a la manera de lo micro a lo macro, en el que se crea un objeto de arte en el que todas sus partes son fundamentales y necesarias. La red de relaciones creadas, en su vital acción de reunir, separarse y reunir, son el ejercicio para la creación y la recreación. La poesía y las otras artes crean un ente a caballo entre lo visual, lo sonoro y lo verbal. Entidad que no es perdida de discursos sino discurso integrador. La materialidad y los bordes del poema se amplían y se abren los significados de la poesía. Ampliación de visiones en la que se dejan de lado los elementos puristas para alimentar el discurso creador colectivo. Como en la poesía concreta donde la palabra se convierte a su vez en imagen o en onomatopeya, en variaciones visuales con significaciones gramáticas y visuales.

Así lo intentamos realizar en el primer ejercicio de MotínPoeta con el CD “Urbe Probeta”, un proyecto que reunió la música electrónica con la poesía. Catorce poetas y doce músicos en donde el nódulo conceptual fue la ciudad de México. Cada poeta entregó un poema sobre alguna experiencia urbana y cada músico seleccionó el poema con el que más se identificó. El resultado fue un compilado de tesituras, música y voz en un experimental encuentro entre música, poesía y metrópolis. Aunque la relación de poesía y música es ya histórica, quizá lo que resultó de interés para los escuchas era ver cómo participaban el lounge, el downtempo o el minimalismo de la electrónica con la poesía mexicana contemporánea. El CD incluía un pequeño libro en el cual se encontraban los poemas.

Creo que, aunque algunas críticas lo afirmaron, la poesía en este tipo de ejercicios interdisciplinarios no se “ensucia” o “frivoliza” sino que se integra a una propuesta dinámica y creativa. La entrega de la poesía a partir de este CD tuvo como resultado una respuesta de más de 1000 personas el día de la presentación en el Museo Tamayo así como un interés del público –no necesariamente especializado o lector de poesía- por este tipo de delivery poético.

Si ya las vanguardias latinoamericanas habían abierto el espectro de la poesía experimental (piénsese en la poesía concreta brasileña establecida en 1956, en las Constelaciones del poeta suizo boliviano Eugen Gomringer o el Concretismo Noigandres de Haroldo y Augusto de Campos) desde la década de los 60 del siglo XX en nuestro país la experimentación se ha venido dando en campos como la poesía visual, la poesía sonora o los poemas objetuales en diversos ejercicios de experimentación. Uno de lo grandes promotores de la interdisciplina en nuestro país, Mathias Goeritz (quien ideó el museo experimental de El Eco en 1953) creo algunos juegos sonoros con sus poesías concretas como el de su poema escrito en 1965: “¡oh! hipo pota mo mío. Mi h ipop o t a m o, ¡oh! t´amo”. Y también jugo con la poesía visual como lo hizo al colocar el poema “Pocos cocodrilos locos” en los muros de un restaurante Vip´s en la calle de Niza en la Zona Rosa, en donde jugo con los tamaños de las letras, las mayúsculas, minúsculas y hasta faltas de ortografía en el texto. Desgraciadamente este poema visual en el muro vio su fin al derrumbarse el edificio en el sismo del 85.

Otro emblemático artista-escritor fue Ulises Carrión quien realizó las piezas sonoras The Poets Tongue en 1977 en donde hay una profunda búsqueda por el lenguaje y su sonoridad. Paz también es una pieza fundamental en la escena de la experimentación visual e interdisciplinaria. Dos de los más importantes promotores de este tipo de experimentaciones han sido César Espinoza y Araceli Zúñiga que, durante la década de los 80 y los 90, realizaron bienales de poesía visual y experimental en México. Dentro de la experimentación de la poesía visual podríamos recordar los poemas de Alfonso D´Aquino en su libro Tanagra que conjugan concepto y visualidad en sus poemas sobre la lluvia (y que me recuerdan los juegos verbales espaciales del poeta argentino Leónidas Lamborghini en su libro carroña última forma).

Desde el caligrama moderno de Apollinaire (que proviene de los carmina figurata), el dadaísmo, el cubismo y otros tantos “ismos” han supuesto, en el siglo XX, un esfuerzo abierto por romper las fronteras entre los géneros y las artes para ir hacia lugares de confluencia. Ya en la antigüedad hay un ejemplo de la concepción plástica de la poesía: los muros de la Alhambra podrían ser los antecesores del ejercicio de la poesía visual contemporánea. En ellos coexisten la integración del poema caligráfico, su disposición en el plano y el volumen dentro del espacio arquitectónico.

Si el absoluto es una de las búsquedas fundamentales del arte —como lo es en la obra, por ejemplo, de Kierkegaard o de San Juan de la Cruz— no es sino por medio de lo relativo que se llega a él. Y, esas relatividades, en función de la interdisciplina, no son más que los lenguajes artísticos que se unifican-complementan-redimensionan-resignifican en la obra final donde se han conjugado.

Por otra parte, la poesía sonora, ese ejercicio de experimentación fonoverbal que ha tenido exponentes europeos como Antonine Artaud y su pieza La búsqueda de la felicidad, o Vicente Huidobro entre otros latinoamericanos, ha tenido poca presencia en México. Es hasta la década de los 80 en donde realmente la interdisciplina comienza a dar frutos, aunque cabe resaltar que ha habido más arte sonoro que poesía sonora o experimental. Caben destacar las piezas que hicieron el grupo Música de Cámara (Juan José Díaz Infante, Ángel Cosmos, Arturo Márquez) y algunas acciones performáticas realizadas, ya en los noventa, dentro del marco de los Festivales de Performance realizados en X´Teresa bajo el mando de Eloy Tarcisio, como las de Armando Sarignana (director también de un espacio interdisciplinario interesantísimo en los noventa: Caja Dos), Avidya de Manuel Rocha Iturbide y un ejercicio de performance-poesía sonora realizado por mí: Parto de voz: Una experiencia de voz en reverso. Algunos compositores que han trabajado con voz y texto son también Antonio Fernández Ros, Alejandra Hernández y el artista Felipe Ehrenberg. Cabe aclarar que son pocos los poetas que se han acercado y experimentado con la poesía sonora, la experimentación entre palabra, sonoridad y otros medios ha sido más una búsqueda de creadores de otras disciplinas ajenas a la poesía.

El mundo contemporáneo es el mundo de las paradojas. Por un lado la especialización es idealizada por las economías capitalistas que prefieren el control total de sus subordinados con la excusa de la perfección de los oficios que no es otra cosa que hacer de la especialización una vía para un alto ingreso monetario. Es la idolatría al ego, a la personalidad. Por otro lado, la fragmentariedad del convulso mundo en el que vivimos empuja a la lectura de los intersticios, de los márgenes. La pedacería de los discursos para crear una lectura de un mundo despedazado. Lo relativo para llegar al absoluto. Y es aquí donde se gesta la interdisciplina, en la crisis, en la decadencia de los discursos imperantes.

La interdisciplina permite un delivery de la poesía donde cada fragmento reunificado —es decir cada lenguaje— permite al escucha-lector-espectador recorridos aleatorios con correspondencias y vías de circulación, ventilación y conexiones, insisto, dinámicas. Es una forma de transgresión-resistencia de lo institucionalizado. El poeta al abrirse a la interdisciplina no desmerita su obra es, en gran medida, una entidad que interviene e interfiere en el espacio social desde otro punto que no es sólo la página. La poesía, entonces, se abre al establecimiento de vínculos múltiples y variables, abre una puerta más para entregarse a su posible lector anónimo. Si “el único sistema favorable al arte es la revolución permanente”, según Dubuffet, la expansión de diálogo entre la poesía y las artes podría producir una auténtica revolución discursiva dentro de la escena creativa contemporánea.

MotínPoeta sigue apostando por estas ideas, en 2006 verá la luz un nuevo proyecto generado por el colectivo: un CD que implica el trabajo interdisciplinario de poetas y compositores de música contemporánea y de arte sonoro. Una obra que surge a partir de la idea de “crear-recrear” una especie de currículum vitae de un individuo. Desde la conciencia de estar vivo, el descubrimiento de la palabra, la infancia, el deseo sexual, el suicidio, hasta la muerte, los 10 poetas y los 10 compositores crearán una única pieza a partir de cada poema-fragmento musical.
La poesía no dejará de ser siempre palabra. No lo olvido ni intentaría que se olvide esto. Sin embargo, creo firmemente que sus formas de entrega, sus múltiples deliverys (con la acepción que esta palabra significa en inglés) pueden tener otras formas, otras estructuras que permitan el acercamiento o el ingreso de los “no iniciados” a la poesía. Como creadores somos igualmente responsables de generar vías o lazos de integración con el posible lector de poesía, más allá del lazo natural del poema en sí mismo con el lector. La imaginación, y la voluntad, son los grandes detonantes de la interdisciplina, la falta de ambos, el límite para una distinta y refrescante aproximación hacia el Otro.

* Fragmento del texto leído en Poetic Discourses at Play, XII Annual Mexican Conference, UC at Irvine, California, abril 06.

4 de mayo de 2006

Medidas de índole práctica (y como formas de resistencia, añadiría yo) para los poetas del siglo XXI ideadas por José Kozer

(José Kozer en una carta me ha, generosamente, enviado una ponencia que dió en Brasil en torno a la poesía. Por razones de espacio no la pondré completa pero creo que estos puntos son lo suficientemente lúcidos como para pensar a fondo el papel y acción del poeta en nuestros días.)

Medidas de índole práctica
1. Que todo poeta se comprometa a comprar, como mínimo, una vez al mes, un libro de poesía de algún poeta vivo.
2. Que el poeta sea pedagogo de su propia poesía, que no le haga ascos a explicársela a los neófitos, a posibles lectores futuros. Explicar nuestro trabajo no es denigrante ni menoscaba ese trabajo.
3. Que el poeta deje de regalar sus libros, de enviarlos de gratis. Se comprende que de vez en cuando regalemos un libro nuestro, pero es incomprensible que la norma sea regalarlo siempre. Incluso, considero que los primeros que tienen que comprar nuestros libros son nuestros amigos íntimos, otros poetas, la propia familia (la madre que compre tres ejemplares, el padre al menos dos). El hábito de regalar nuestras publicaciones es el primero que hay que romper.
4. Crear bancos de distribución de libros de poesía, a los que el público pueda acudir a comprar dichos libros; bancos que también pueden crearse (inventarse) a través de internet y demás medios que la tecnología nos brinda (explotemos la tecnología para nuestro propio beneficio, y que ésta no sea para el beneficio exclusivo de los vendedores de chatarra).
5. Exigir a los gobiernos de nuestros países la inversión de un porcentaje (por ejemplo el 05.%) del presupuesto nacional en poesía y asuntos relacionados con la poesía, como son, encuentros de poesía, editoriales pequeñas, casi caseras, subvencionadas con los dineros del fisco (en primera y última instancia, se trata de nuestros dineros) o becas de asueto que les dejen a los poetas uno o dos años libres para poder vivir inmersos en su trabajo creador.
6. Intentar encuentros de poesía en los que poetas de distintos registros y lenguas comuniquen entre sí y al público las dificultades inherentes a la creación y a ganarse la vida sin tener que malquistarse ni con la vida ni con la creación. Estos encuentros pueden fascinar, seducir, al público, ese público en cuyo potencial lector hemos de tener una fe, y hemos de invertir. En esos encuentros se pueden vender nuestros libros, se debe cobrar una entrada, se debe debatir y ventilar, con respetuosa apertura, asuntos de nuestra consideración. Las ganancias de la venta de libros y entrada al encuentro se deben dividir en cuatro partes iguales: una para el poeta participante, otra para el pequeño editor de poesía, una tercera para futuros encuentros (creándose así una continuidad) y una cuarta parte para crear bolsas de ayuda a poetas necesitados.

Si tienes más medidas prácticas, escríbelas en los comments de este blog o bien envíalas a rocio.ceron@gmail.com